No es ningún secreto que una de las personas a las que mas admiro es Jean Goodall. Hace más de diez años, en 2009, no pude escaparme del trabajo para verla en el zoológico de Cabárceno, inaugurando y dando su visto bueno a la instalación de los gorilas. Quise hacerlo para intentar conocerla y que me dedicara uno de sus libros, pero no me fue posible, y eso que en aquella época yo trabajaba en una empresa que estaba contratada por CANTUR para hacer inspecciones de cocina en Cabárceno. El problema es que había hecho las inspecciones la semana antes. Si hubiera sabido de su visita las habría organizado de otro modo para poder coincidir con ella, pero no pudo ser.
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| Jean Goodall en Cabárceno Foto: CANTUR |
Curiosamente me consta que en aquella visita fue ella la que pidió hacerse una fotografía con el encargado de los elefantes, porque le vio trabajar y le admiró el cariño que mostraba hacia ellos. Algo como mínimo curioso siendo alguien a quien la mayoría de los visitantes pedirían una fotografía.
Así que a finales de 2019, adquirí en iberlibro una edición firmada por ella de "Through a window". Ya tenía ese libro y ya lo había leído, pero me quería dar el capricho de tener un libro con su firma, dado que es alguien a quien admiro mucho. Encontré una edición firmada a buen precio y en muy buen estado, pero claro, estaba dedicado al propietario anterior.
Así que a finales de 2019, adquirí en iberlibro una edición firmada por ella de "Through a window". Ya tenía ese libro y ya lo había leído, pero me quería dar el capricho de tener un libro con su firma, dado que es alguien a quien admiro mucho. Encontré una edición firmada a buen precio y en muy buen estado, pero claro, estaba dedicado al propietario anterior.
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| El libro en el viaje de ida |
Afortunadamente lo pude enviar a principios de marzo, porque apenas tres días mas tarde se produjo el inicio de la cuarentena por el Coronavirus con el consabido cierre de todas las actividades no esenciales y, desde ese momento, ni podía ni quería acercarme a Correos hasta el fin de la cuarentena. En ese momento pensé que serían dos semanas, pero como es sabido la cosa se alargó mucho más.
Evidentemente este envío no era otra cosa que una apuesta conmigo mismo cuyo premio, si es que llegaba a ocurrir algún día, sería una dedicatoria de la gran Jane Goodall. Y si no, pues al menos lo habría intentado. Pero el caso es que hoy, 31 de agosto, me ha llegado al apartado de correos una tremenda sorpresa, ¡me ha dedicado el libro!
Aunque reconozco que no creí que fuera a pasar, dice muchísimo como persona de Jane Goodall, y de su equipo.


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