domingo, 19 de septiembre de 2021

Boa fugada en Palencia: un ejemplo de tenencia responsable de animales exóticos

No, no, el título del post no es un error. Lo las leído bien. Pone RESPONSABLE.

Tengo clarísimo que la noticia de que una persona ha denunciado que su boa se ha fugado de su domicilio particular en Palencia, es un magnífico ejemplo de responsabilidad. Esto es lo que consideramos la gran mayoría de los particulares que tenemos animales exóticos, que en general en esta afición somos personas concienciadas y responsables.


Eso sí, su recuperación le va a costar una pasta al propietario, que desde luego ha sido muy coherente y (repito) responsable, tal y como se indica en la noticia en la web de Antena 3
Coste económico
El despliegue montado para buscar al animal tiene su coste económico, alrededor de 700 euros cada dos horas, según ha dicho la concejal, y que, previsiblemente se cargará al propietario del animal o a su seguro.

Los hechos
El dueño cuando se dio cuenta que el animal se había escapado llamó de inmediato a la policía, por lo que rápidamente las autoridades se pusieron manos a la obra para buscar a la boa por la zona.
La Policía Local de Palencia y los bomberos patrullaron alrededor de la calle Lope de Vega, en pleno centro de la ciudad, y el lugar de donde se había escapado la serpiente.
El propietario de la boa constrictor, que tiene otros animales exóticos en su casa, asegura que todos sus papeles están en regla.

El propietario de la boa
El propietario de la boa se mostraba preocupado en Radio Palencia que "espero que esté bien, yo cuido a mis animales y espero que aparezca. Consiguió abrir el terrario y, como hace mucho calor, tenía las ventanas abiertas, por lo que pudo escapar fácilmente. Llamé inmediatamente al 112 y se montó rápidamente el dispositivo de búsqueda".
"No es un animal peligroso, la gente tiene que estar tranquila, creo que al tratarse de una especie arbórea, es posible que busque cobijo en una rama o en algún balcón de alguna vivienda" ha añadido.
La fuga de un animal es algo que puede pasar, y pasa, a diario en todas las ciudades y pueblos de este país. Y hablo de cualquier animal, sea doméstico o no: desde pájaros (he tenido unos tres o cuatro canarios adoptados que entraron por la ventana de mi casa de crío) hasta animales de ganadería como vacas o caballos, pasando por perros, gatos, conejos o cobayas. Por supuesto los perros y gatos son los que se escapan con más frecuencia, y no es porque sean más abundantes, que de hecho no lo son. Simplemente son los que están sueltos en las viviendas, en jardines y los que, en general, se saca a la calle. De todos modos, aunque no se sacaran normalmente a la calle, basta con una puerta o ventana mal cerrada y el gato se escapa; una valla del jardín demasiado baja y el perro salta fácilmente el muro... Es algo común todos los días.  ¡A veces se han "fugado" hasta aspiradoras roomba!


Y no es un delito que se fuguen animales, sí que lo es abandonarlos, pero no que se fuguen. Así que no hay que tener miedo a denunciar una fuga. Solo es un accidente y no siempre es evitable. Lo que es menos habitual, es que se denuncien estas fugas. En algún casos se pone un anuncio en una web o se cuelgan carteles con una foto y algún teléfono de contacto por los alrededores de la vivienda, esperando que alguien lo vea y avise... Pero una denuncia de fuga no suele considerarse necesaria prácticamente nunca, salvo tal vez para los animales de ganadería que no aparezcan inmediatamente.



Los animales que se mantienen en terrarios son los menos frecuentes entre los fugados (solo se fugan menos los peces, por razones evidentes). Los reptiles y anfibios se fugan menos entre otras cosas porque no solo están dentro de casa, sino que además en ella están dentro de otro entorno cerrado: su terrario. Sin embargo, a veces se escapan de sus instalaciones y se pasean por la casa. La mayoría de las veces sin llegar a salir de ella. Un hueco de ventilación cuyo cierre se haya aflojado con el tiempo, una tela metálica roída por un roedor u oxidada que se deforma o rompe, un cristal o cerradura rotas por un simple accidente o incluso por un despiste al dejar mal cerrada la puerta del terrario o la llave sin echar. En algunos casos la fuga se produce cuando un animal rápido se asusta mientras el dueño limpia el terrario y se le escapa en las propias narices al dueño. Esto suelen ser más normal en saurios que en otros reptiles, pero tampoco suele ser un problema casi nunca. Lo hacen delante de uno y, con suerte, se les puede capturar de inmediato.

Desde crío, en los prácticamente cuarenta años que hace que tengo animales, he visto fugados unos cuantos perros y gatos (a juzgar por los carteles que ponía la gente), bastantes canarios, un par de periquitos comunes, una ninfa, un agapornis y una rosella (en la misma zona los tres, curiosamente) y por supuesto bastantes conejos, alguna cobaya y al menos dos tortugas acuáticas (una de ellas la encontré muerta y la otra la encontró una tía mía en la puerta de su casa). Yo mismo he tenido algunos fugados por casa: un par de pájaros, tres o cuatro tortugas que han saltado de un contenedor a otro (o se han salido del acuario y han paseado por casa como si nada), un gecko tockay, un gecko dorado, un gecko leopardo y uno de cola gorda, un Chalcides ocellatus, un par de anolis, ocho hámsters comunes (todos juntos por no cerrar la jaula siendo niño), un hámster ruso, un jerbo, un par de ranas (una de las cuales estuvo viviendo en las macetas del balcón prácticamente un año sin que nadie la viera), y el más grande de todos, un macho de Pogona. Por supuesto también el bueno de Lolo, el gato de mi mujer, fallecido ya hace varios años. Este es el único que realmente llegó a salir de casa. El único que realmente se "fugó" algunas veces. Y es que por mucho cuidado que tuviéramos, de vez en cuando se colaba a la terraza y se iba por el tejado hasta la del vecino. Ocurría casi siempre cuando una corriente de aire abría la puerta de la habitación que teníamos cerrada precisamente para que no saliera a la terraza. 

A todos mis fugados los he capturado relativamente pronto. La mayoría el mismo día de su fuga (casi todos los geckos directamente sobre mi camisa cuando han saltado desde su terrario), algunos en un par de días y los menos en apenas una semana. De hecho hay animales que ni he sido consciente de su fuga hasta que me han dado algún susto al encontrármelos al lado del terrario. Pero es cierto que en algunos casos han tardado algo más en aparecer, como el primer tockay que se me escapó, que estuvo sobreviviendo durante tres o cuatro meses a base de lo que capturaba en el local (y de los tenebrios del contenedor donde los guardo claro, que está abierto) antes de caer en mi red y volver al terrario con su hermano.

El más curioso de todos fue el macho de Pogona, que se salió de su instalación porque falló el cierre de la puerta del terrario. Es verdad que todos ellos suelen salir cuando yo les doy de comer, pero para pedirme comida, y no tratando de escaparse, pero en este caso el animal estaba fugado sin estar yo delante. Lo gracioso es que la hembra se quedó dentro tan tranquila, aún con la puerta abierta. Me volví loco intentando localizarlo bajo algún mueble sin el menor éxito y, cuando pensé en colocar algún contenedor con verduras para atraerlo y me di la vuelta, ¡estaba detrás mío! Salió él solo de debajo del contenedor grande de las tortugas buscando que le diera de comer. No ha sido el único que ha reaparecido así. De hecho, siendo estudiante en la universidad, hubo un día en el que, al agacharme para meter la compra en el cajón inferior de la nevera, el hámster que teníamos en el piso (que se llamaba Grissom), salió por debajo mío y se me quedó mirando. Ni siquiera sabía que se había fugado esa mañana.

Además se da el caso que dos de mis Pogonas son, de hecho, animales encontrados en la calle por otros: uno de ellos procede de un amigo que lo encontró en un parque de Málaga, y el otro fue dado por la Guardia Civil a SOHEVA para su adopción. También uno de mis geckos leopardo se pasó cerca de seis meses fugado en casa de sus anteriores propietarios, que me lo iban a dar cuando se fugó y, cuando me llamaron meses mas tarde, ni ellos se creían que el animal estuviera aún vivo ni yo me acordaba ya de que querían dármelo

Pero claro, se me podría decir que una cosa es una fuga de un perro, un gato o un conejo e incluso la de un "lagartito" inofensivo.... y otra mucho más seria es la fuga de una boa "de dos metros". Y ya procura la prensa dar la sensación de que la fuga de un animal así es un peligro para la gente, que hay pánico en toda la ciudad, y busca potenciar la sensación de miedo en sus entrevistas sobre esta noticia. No hay mas que ver como una señora se niega a ir al baño hasta que la capturen, por miedo a que salga por la tubería. en la noticia de El Norte de Castilla

Ahora bien, pese a medir dos metros, en realidad es un animal bastante inofensivo y más con las bajadas de temperatura nocturnas en Palencia, que habrían bajado su metabolismo aún en verano, dado que esos animales se mantienen en terrarios bien calefactados. 


Expertos en riesgos y animales potencialmente peligrosos, como los técnicos y profesionales de faunaseguros, tienen clasificada a esta especie de boa como animales de riesgo 1 o riesgo mínimo por su escasa o casi nula capacidad de hacer daño a bienes o a personas, estudios de riesgo exclusivamente científicos basados en peso, mordedura en kilos, tamaño, dificultad de manipulación, necesidades clínicas o médicas entre otros parámetros.

Pero si hablamos de fugas de animales peligrosos: ¿Cuántos perros de razas declaradas legalmente como peligrosas se han fugado (o peor aún se han abandonado) este año? ¿Cuántos han sido encontrados y recogidos en las perreras municipales? De esos puede que en toda España haya cientos de fugas o abandonos voluntarios al año. ¿Cuántos se denuncian? ¿No son acaso más peligrosos estos animales? Como poco las noticias de muertes causadas por estos perros a los propietarios o a terceros salen de vez en cuando en prensa y, hasta donde yo se, con este otro tipo de animales solo aparecen en las noticias algunos casos aislados de fugas, sin ni siquiera heridos (afortunadamente) y de hecho a veces ¡sin existir las propias fugas! como el cocodrilo de Valladolid o la pantera de Granada.

En este caso se podría pensar que el aviso de la fuga tenía por finalidad no solo proteger a la gente de un susto innecesario, sino sobre todo proteger al animal de que alguien, asustado al verlo, la golpeara hasta matarla por simple desconocimiento.

Así que sí, el propietario de la boa ha sido una persona muy responsable al haber dado parte de la fuga de su animal. Un ejemplar legal, sano y bien cuidado. ¿Se puede decir lo mismo de todos los perros y gatos fugados? ¿Cuántos de ellos, especialmente gatos por aquello del "total si no lo saco a la calle nunca no lo necesita de verdad", carecen de las preceptivas vacunas, chips obligatorios y el correspondiente seguro de responsabilidad civil? 

Así que sí, este es un ejemplo de responsabilidad y sea quien sea el propietario, mis mas sinceras felicitaciones. Eres un ejemplo para la afición.

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