Todos lo hemos oído en las noticias: Colombia va a sacrificar 80 hipopotámos, y es evidente que esto es así por una serie de muy malas decisones políticas. Y no, no me refiero a la necesidad de sacrificar 80 hipopótamos. Esta es solo una decisión necesaria tras años de ineptitud para intentar ahora salvar los muebles y proteger un poco el ecosistema que estos enormes animales han alterado con su presencia fuera de África.
Todo esto empezó con la liberación de 4 ejemplares en la década de 1980 tras la captura de Pablo Escobar. Fue noticia en todo el mundo, y desde luego un error que debería haberse corregido de manera inmediata de la manera más rápida y efectiva posible en ese momento. Sólo habría dos opciones: o bien su captura y traslado de un parque zoológico, algo que no pudieron o no supieron hacer, o bien su sacrifico inmediato, algo que no quiseron hacer porque, aunque estoy seguro de que todos los asesores científicos explicarían a los políticos todos los riesgos que su presencia implicaba pata el ecosistema, también lo estoy de que los políticos lo que oían en sus cabecitas interesadas era "matar animales resta votos, y yo no voy a tomar esa decisión".
Así que tomaron la tercera y peor opción posible: no hicieron nada... y así "salvaron a los hipopótamos" para gran regocijo de los animalistas.
¿Salvar 4 hipopótamos era más importante que salvar el ecosistema? ¿Cuánto daño han hecho estos animales? ¿Cuántos animales han sido desplazados por su presencia? Supongo que los manatíes a los que han atacado o las amenazadas nutrias importen un poquito, porque son muy monos, pero seguro que a otros menos "bonitos" también les ha venido muy mal tener semejante bomba ecológica. ¿Cuántos peces, anfibios o reptiles han visto destrozado su hábitat por estos gigantes africanos? ¿Cuántos nidos han destrozado?
No hacer nada con 4 hipopótamos funciona (politicamente hablando) durante un tiempo... mientras son solo 4 es fácil "dejar que la naturaleza siga su curso". Pero claro, ignorando a propósito que allí la Madre Naturaleza no es igual que en África, donde los hipopótamos pasan por ciclos climaticos diferentes, con los ríos casi sin agua (y una pérdida temporal de algunas fuentes de alimentación) durante la estación seca y que, aunque pocos, algunos depredadores naturales tienen... pero en Colombia eso no ocurre. Han tenido alimento ilimitado y unas condiciones totalmente favorables y libres de depredadores y pasó lo que se sabía que iba a pasar: se reprodujeron. Y cuando empezaron a reproducirse la cosa se puso un poco más complicada para justificar que siguieran allí, pero claro, con algunas crías preciosas por ahí nadando, era aún más impensable sacrificarlas, así que se tomaron las decisiones más "humanitarias": seguir sin hacer nada util durante casi 3 décadas.
Por fin en 2023 se decidieron a hacer "algo" porque la cosa se hizo insostenible con 169 hipopotamos endogámicos (el grupo original estaba formado.por un macho y tres hembras) que según la entoces ministra de Medio Ambiente, Susana Muhamad, “ han tenido la capacidad de abrir canales, cambiar la dinámica hidrológica natural de los ríos y las ciénagas, compactan el suelo y erosionan las riberas, este no es el ecosistema natural de los hipopótamos, son una especie invasora que también ha causado problemas sociales”, ( www.minambiente.gov.co)
La idea en 2023 era exportar hasta 85 hipopótamos a la India, Filipinas y México y esterlizar unos 40 al año (a 40 millones de pesos por individuo, unos 9.000€ al cambio. Es decir 360.000€ anuales solo en esterilización)... Por supuesto, la esterilización se consideró el sistema más humanitario, pese a que la propia Ministra consideró que ese sistema no era útl para resolver el problema del ecosistema: “Nuestra meta es avanzar en 40 cirugías anuales, que nos llevaría a frenar la capacidad reproductiva de la población, pero no nos resuelve el impacto ambiental ecosistémico”.
Además, las entidades científicas ya llevaban tiempo (desde 2021) avisando de lo inutil de esa medida y de que lo que de verdad había que hacer era sacrificar a los animales.
Ahora en 2026 la actual ministra de Ambiente, Irene Vélez, anunció los planes del gobierno de Colombia para reducir la población de hipopótamos, que incluyen la eutanasia de 80 individuos de esta especie. Claro que han mantenido la idea de la traslocación de ejemplares, pero ningún país ha querido o podido acogerlos, así que se mantiene la esterilización, pero también el sacrificio de ejemplares ha entrado en juego, porque no les ha quedado más remedio.
Por cierto que la eutanasia de cada individuo costará unos 50 millones de pesos colombianos (casi 12.000€) Esto es algo que, aún siento triste, es un mal necesario, ya que si hoy no se sacrifican esos 80, en 2030 habrá más de 500 y en diez años superarán el millar de animales.
Pero como biólogo, me guste o no (y no me gusta), soy consciente de que lo que se está haciendo ahora con ese sacrificio de 80 es solo otro parche, caro e inutil a medio plazo. Aún esterilizados van a quedar decenas de ejemplares alterando el ecosistema durante décadas. Además de que aún habrá bastantes ejemplares no esterilizados que se seguirán reproduciendo y que llevarán de nuevo la población a números peligrosamente elevados en poco tiempo.
Es evidente que la solución realmente necesaria es sacar a todos los ejemplares del ecosistema, pero como esto es algo imposible porque no hay donde ubicarlos, solo hay una solución real: sacrificarlos todos. Los científicos lo sabemos, los políticos lo saben... Pero no quieren llevarlo a cabo, porque la pérdida de votos pesa más que la salvaguarda del ecosistema.
Así que conviene recordar que todo empezó con solo 4 animales y que si en ese momento se hubieran sacrificado esos 4, todo esto no sería preciso, hubiera habido menos animales sacrificados y además los miles o millones de euros invertidos o por invertir en algo que a largo plazo no va a funcionar, podrían haberse invertido en la conservación de especies amenazadas.
Aquí en España no tenemos hipopótamos, afortunadamente, pero tenemos cotorras, galápagos americanos, gansos del Nilo... y una enorme movimiento animalista que quiere que no se sacrifiquen esos animales. Pero eso sí, del sacrificio de las serpientes invasoras de Canarias no suelen decir nada, como no son "bonitas" se ve que importan menos. ¿Y a quién escuchan los políticos? Pues es evidente que a los animalistas, dado que tenemos una vergonzosa ley de bienestar animal que defiende con uñas y dientes a las colonias felinas, cuando el gato es de hecho una de las especies más problemáticas para los ecosistemas.
Ojalá los hipopótamos de Colombia enseñaran algo a los políticos, porque los científicos ya lo sabíamos, pero no somos los que decidimos. |