Este 2022 empezó bastante flojo y con pocas especies de pájaros vistos en enero, y también acabo bastante flojo, con apenas 59 especies.
Eso sí, para mi sorpresa, pude ver a mi vecino el mochuelo prácticamente recién empezado el año. De hecho no llevaba nada más que 19 especies cuando, una mañana a mediados de enero, al salir a la terraza a primera hora (no eran ni las 8 de la mañana y no había luz suficiente todavía), lo divisé en el tejado de enfrente de casa, algo alejado. Apenas pude distinguir su silueta. Debía estar volviendo de sus cacerías nocturnas, mientras que yo apenas estaba empezando mi jornada.
 |
| Anser anser |
También en enero hice una pequeña escapada a ver pájaros. Quise ir sobre seguro y volví al lago del Acebo, en Cabárceno, a ver si se encontraba aún por allí el Ánsar Indio que había visto en diciembre, pero me llevé una triste sorpresa, y es que sí que estaba, pero flotaba muerto en la orilla del lago. Sí que estaba uno de los ánsares comunes, aparte de ánades y patos cuchara y un pato criollo.... El resto de ánsares parecían haberse ido. En todo caso han sido pocos pájaros para empezar el año, pero un gavilán en vuelo y un halcón peregrino que vi de camino hicieron que el paseo mereciera la pena.
En febrero encontré una agachadiza común (Gallinago gallinago) en Las Llamas, ave que hacía años que no veía, desde mi época en la universidad.
En marzo pasé una tarde muy agradable dando un paseo por el monte de Peñacastillo, donde vi algunos paseriformes interesantes, entre ellos un colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus), ave que no recuerdo haber visto nunca antes.
 |
| Pollo de Turdus philomelos |
A principios de abril me topé con un pequeño zorzal (Turdus philomelos) en mi propia casa. Un golpe en la puerta de la terraza nos informó de que un volantón había aterrizado mal, algo que ya ha pasado mas veces. El pollo se encontraba perfectamente pero no era capaz de remontar el vuelo solo desde el suelo para salir de la terraza, así que le ayudé a llegar a los árboles de enfrente lanzándole a volar desde más arriba.
 |
Un grupo de moritos (Plegadis falcinellus)
|
Pero la sorpresa vino al día siguiente. Al marchar a Santander por la tarde vi de pasada desde el coche unos pájaros que reconocí al instante y no me quedó mas remedio que parar. Nunca había visto moritos (Plegadis falcinellus) en libertad, y desde luego jamás pensé que los vería en Cantabria fuera de Santoña, donde aparecen ocasionalmente. Su paso migratorio les ha llevado por aquí y ha sido una casualidad y una suerte poder ver un grupo de al menos 40 animales. Unos días más tarde volví a verlos en la misma zona, quizá fuera otro grupo de paso. En todo caso me resultó muy interesante poder ver estos animales y lo mejor es que han estado por la zona de manera intermitente durante algunas semanas.
Poco después, a mediados de mes llegó la primera golondrina y unos días más tarde vi en vuelo a los primeros aviones. Los vencejos entraron a primeros de mayo llevando el aire con sus característicos chillidos.
 |
| Pollo de carbonero (Parus major) |
Y haciendo honor al viejo refrán de "abril hueveril, mayo pajarallo"... en mayo me tocó rescatar a unos cuantos pollos en el jardín del colegio. Uno de paloma torcaz (Columba palumbus) lo encontraron herido y demasiado mal para poder hacer nada por él, otro de mirlo (Turdus merula) se fue volando solo sin necesidad de que yo hiciera nada más que pedir a los alumnos que le dejaran tranquilo y el más pequeño de todos, un carbonero (Parus major) me lo entregaron unas alumnas para que "lo rescatara" pero tampoco hizo falta ya que sus padres estaban revoloteando cerca y lo pudimos dejar en una rama alta donde lo alimentarían. Siempre he pensado que es una suerte tener un jardín en el trabajo lleno de aves, y ese pollo es un buen ejemplo de lo que digo.
Claro que lo mejor vino ese mismo fin de semana. Una amiga del colegio (de quien son estas fotos y el vídeo de abajo) me mandó un mensaje el sábado por la mañana con una sorpresa. Un búho se había posado en su porche a las 6 de la mañana y allí se había quedado. Era un precioso pollo de cárabo (Strix alauco) volantón y recién salido del nido. Pensando que podía ser aún demasiado joven (demasiado plumón a la vista en la primera foto que recibí) consulté con mi amigo Fernando, cetrero con mucha experiencia, y con Andrea, bióloga del zoo de Santillana si debía dejarle ahí o llevarle al zoo, pero coincidimos los tres en que parecía estar en la edad adecuada cuando me mandaron una segunda foto tomada ya a las 9 de la mañana.
Aún así no desaproveché la ocasión de ir a verlo y poder ver si estaba en buen estado, saber si el sitio donde se había metido suponía algún problema para el animal... pero aparentemente estaba perfectamente, tanto que cuando llegue ya se había ido. Eso sí, puse un reclamo de cárabo a ver si contestaba alguien por allí cerca... y alguien lo hizo, seguramente su madre. Verle no le pude ver, pero al menos pude oírlo, y eso cuenta como observación.
Claro que la noche del domingo me mandó un vídeo. El pollo estaba de nuevo en ese jardín y su madre en una torre de alta tensión al lado llamándolo para controlarlo. Era demasiado tarde para acercarme a verlo, pero esta claro que el animal estaba bien. Finalmente vería un ejemplar de cárabo este año, pero mucho más adelante, a finales de noviembre un ejemplar pasó en vuelo delante mío al volver a casa en el coche habiendo ya anochecido.
Siguiendo con las rapaces nocturnas, poco antes de terminar mayo tuve una nueva observación, aunque al igual que la del cárabo, solo fue de oídas. Esta ya acostado oí la característica llamada de la lechuza y, aunque me asomé a la terraza a ver si la veía, solo pude escucharla dos o tres veces antes de desistir. Esa noche no hubo avistamiento de lechuzas y tampoco las otras noches que oí hasta que la vi volando mucho más adelante, en octubre, pero al menos durante el verano sus llamadas han sido constantes, y eso siempre me ha gustado. Aunque sin duda el reclamo de rapaz nocturna que más me ha gustado, porque hacía mucho que no lo oía, ha sido en octubre, cuando escuché el del búho real. Saliendo de visitar a mi tía en Rucandio, sobre las 9 de la noche, oí ese característico ulular del gran duque.
A mediados de julio, desde el coche, vi mi primera garza real del año, que ya tocaba, y un poco más tarde, en el mismo sitio y también desde el coche, la pareja de cisnes comunes que se acercan cada año por la zona de Raos.
Esta claro que apenas he visto aves este año y que mi lista es bastante mas corta que otros años, aunque con alguna especie que no había visto antes. Por supuesto he tenido algunas observaciones que no he incluido en la lista por ser dudosas las identificaciones, aunque aún así apenas habría llegado a unas 62 o 63 especies, menos que el
año pasado y sin duda menos que las 71 del 2018. Realmente me importa poco subir o bajar las especies que veo cada año, simplemente disfruto de estas observaciones por el mero hecho de pajarear. Se me han escapado algunas observaciones interesantes. Me consta que han entrado alcas en la bahía y que este año ha habido no una pareja sino tres ejemplares de águila pescadora en la zona, pero por diversas circunstancias no he podido escaparme a verlas. ¡Veremos si en puedo hacer alguna escapada pajarera en 2023!