Lo mismo que el año pasado, este 2021 no ha sido normal del todo. La pandemia ha puesto las cosas complicadas en varios aspectos a casi todo el mundo, en algunos caso en temas laborales, en otros personales... así que, en algo "sin importancia" como poder ver ir a ver pájaros, pues evidentemente también.
Eso si, en enero decidí hacerme con una segunda guía de aves, ya que la que llevo en la mochila "de pajareo" que tengo guardada en el coche la tengo algo machacada, pero está perfectamente útil, así que decidí hacerme con una nueva edición y llevar la vieja con un pequeño catalejo, en la bandolera que suelo llevar siempre conmigo, de modo que no me quede sin poder ver aves en encuentros casuales.
Como de costumbre los primeros días del año son abundantes en encuentros con aves, y en apenas dos días alcancé las 20 especies y llegué a las 40 en poco más de dos meses. Curiosamente en enero vi un martín pescador en la Bahía de Santander. Hacia años que no veía uno, y fue uno de esos encuentros casuales en los que el catalejo me resultó muy útil, aunque no me fue posible fotografiarlo. Lo gracioso del caso es que, a mediados de año, localicé dos más en vuelo en el Parque de las Llamas. He estado allí cientos de veces y nunca los había visto, así que ver una pareja me resultó llamativo.
En marzo y abril apenas vi dos especies nuevas, pero una de ellas fue un grupo de zarapitos reales (Numenius arquata) en pleno paso migratorio cerca de mi casa. Me extrañé un poco al verlos en una pradera desde el coche y tuve que dar la vuelta y aparcar para poder identificarlos bien con los prismáticos, ya que estaban muy lejos.
En mayo directamente no vi ninguna especie silvestre que no hubiera visto ya en el año, pero localicé un ejemplar de pato mudo criollo (Cairina moschata) en el tejado de una nave industrial. Le seguí viendo allí varias veces desde entonces. Parecía haberse fugado y desde luego volando. Estuvo un tiempo por esa zona, aunque en julio desapareció de allí y no me lo volvería a encontrar hasta que me acerqué a las Llamas en septiembre y lo encontré entre los ánades. Al parecer se ha quedado allí con los demás patos.
En junio, casi al final del curso escolar, rescaté un par de zorzales que se habían colado en el colegio, ambos el mismo día y en el mismo sitio. Aunque eran ejemplares de diferente tamaño, no con mucha diferencia, sospecho que podrían ser de la misma nidada.
Y apenas un par de días más tarde, un pollo de paloma común se estuvo paseando despistado por el patio del colegio y tuve que rescatarlo. Al igual que los zorzales, salió volando sin problema cuando lo liberé en otra zona del jardín.
Curiosamente ese mismo día, que además fue cuando me vacunaron contra el coronavirus, vi por fin un mochuelo, aunque no a "mi vecino", que este año directamente no lo he visto (aunque sí oído), sino uno en otra zona, cerca de la casa de mis suegros.
Lo gracioso del tema es que al día siguiente, estando cerca de esa misma zona en el coche, mi hijo me dijo que había un mochuelo en el tejado de una casa... y efectivamente, en solo dos días, dos mochuelos (o quizá era el mismo), cuando llevaba un año sin ver uno.
En Julio, estando ya de vacaciones, hice alguna observación que ya esperaba, como buitres, milanos... Y además una observación totalmente casual e inesperada en Santander, donde una noche que me tuve que acercar a una farmacia de guardia se me cruzo un cárabo que salió de un árbol en la acera delante mío y cruzo la calle hasta otro árbol.
La lechuza también apareció en mi camino en verano, en concreto el último día de agosto, sobrevolando la carretera por la que volvía a casa más tarde de lo habitual.
En octubre hicimos una escapada familiar a Madrid y, aparte de ver en vuelo a las dos especies de cotorra (la de Kramer y la argentina), vi también un par de gansos del Nilo fugados y, durante el viaje, un buen número de buitres comunes y de milanos reales. Incluso un Águila Calzada a la altura de Segovia. Pero lo que más me llamó la atención fue, estando de camino a la Warner, un gigantesco grupo de cigüeñas comunes estaban agrupándose en el suelo junto a la carretera, posiblemente para iniciar la migración. Lo más llamativo es que, aquella noche, volviendo al hotel, vimos a esos cientos de ejemplares en las farolas junto a la carretera: una cigüeña en cada farola. No pude fotografiarlas, pero me pareció muy llamativo.
Desgraciadamente no me fue posible acercarme a ver a este bello animal hasta Gozón, en Asturias, pero me he quedado con las ganas.
En Diciembre casi no he visto ningún ave nueva. Sé que han llegado unas cuantas avefrías y otros migradores que siempre son interesantes, pero me ha sido imposible escaparme a verlos... lo que sí he visto es un ganso indio junto a un grupo de gansos comunes en el Lago del Acebo, de Cabárceno. Desconozco si son salvajes o fugados, aunque supongo que la segunda opción, pero igualmente han pasado a engrosar la lista ya que no llevaban anilla y puedo suponer que como mínimo son asilvestrados.
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| Anser indicus y Anser anser |
Así que me he quedado con solo 67 especies en total este 2021, más que el pasado 2020, pero sigo sin superar los 71 de 2018...
Veremos qué pasa en 2022.