Hay días en los que uno no gana para sustos. El pasado sábado llegue a ver los animales y me encontré que estaba sin luz. Eso implica que tenía las instalaciones sin calefacción, lo que ya me ha dado algún disgusto previo, como la muerte por frío de mis geckos dorados hace un año. Esta vez por los temporizadores he calculado que la falta de luz ha sido de unas 5 o 6 horas, pero podría haber sido de más de 24 horas, porque el viernes no pude ver los animales.
En cuanto solucioné lo de la luz, me puse a revisar instalaciones. Uno de los Chalcides ocellatus que me quedan no lo he podido encontrar, estaba muy bien escondido lo que tampoco era mala señal, y el otro estaba bien y, en cuanto ha tenido luz y calor se ha puesto a beber agua.
El susto ha sido con los Leiocephalus schneideri, pequeñas iguanas terrestres de Madagascar. La hembra estaba totalmente quieta enterrada entre un montón de hojas. Aunque viva estaba catatónica.
La coloqué sobre una de las piedras, cerca de la luz y en la pared donde está la manta calefactora y poco después estaba algo más "viva", pero tampoco mucho más. El macho, que normalmente está escondido cuando llego y apenas logro verlo pese a ser mucho mas grande que ella, estaba también catatónico así que lo he colocado junto al calor.
Lo único que podía hacer era esperar a ver cómo evolucionaban, así que me aseguré de que tuvieran comida y agua fresca y les dejé tranquilos. Al día siguiente estaban ambos bien, aunque aún menos activos que de costumbre.
Lo malo ha sido que después ha habido otro corte de luz y he vuelto a encontrarlos igual, así que he decidido pasarlos temporalmente a un contenedor y meterlos en el invernadero. Si se va la luz al menos ahí el calor se mantiene mas tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario