Durante semanas la hembra de Agapornis rosicollis ha recibido todos los posibles tratamientos para evitar la amputación de la pata; Antibiótico, antiinflamatorios y tratamiento diario con un desinfectante para facilitar la correcta cicatrización de las heridas de la pata.Poco a poco ha disminuido la inflamación, y aunque parece claro que manipular la pata a diario le ha molestado, eso en realidad era buena señal, ya que implica que los nervios no se perdieron del todo y me daba esperanzas de no tener que recurrir a la amputación.
Pasadas unas semanas el animal ha comenzado a apoyar totalmente la pata mala, aunque curiosamente uno de los dedos delanteros no le posa, sino que le mantiene hacia atrás. No creo que tenga la sensibilidad completamente recuperada, pero parece estar mucho mejor, hasta el punto que he traído con ella al macho para hacerla compañía y los he pasado a una jaula más amplia.



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