Introducción

Con este blog pretendo tener una herramienta con la que poder hacer algunos comentarios personales sobre el cuidado y mantenimiento de animales, proyectos de cría en cautividad, noticias e investigaciones zoológicas interesantes y en definitiva temas de fauna que me resulten interesantes.

En todo caso serán mis opiniones y si alguien se siente molesto con ellas... que deje de leer el blog, porque no pretendo crear polémicas ni las voy a aceptar.

Espero que sea de vuestro interés.

lunes, 18 de febrero de 2019

Coco: El loro que me hizo biólogo

Muchas veces me han preguntado que de donde me viene la afición por las tortugas y por los loros. y, en última instancia que porqué me hice biólogo. La respuesta la tengo clara. Mi padre es marino y, durante mi infancia, una época en la que el comercio de animales era prácticamente libre y sin las restricciones legales que hay ahora, nos traía de vez en cuando algunos animales que compraba en África cuando navegaba por aquellas costas. Una docena de tortugas de tierra (Testudo graeca) y algunos lagartos (Uromastyx) llegaron de mercados de Marruecos. Algunas tortugas vivieron hasta hace pocos años en casa de amigos, pero la mayoría no se adaptaron. Recuerdo vagamente una tortuga mucho mas grande, posiblemente una G. sulcata, que vivió en el patio durante unos meses, hasta que alguien se coló y nos la robaron.
Dos Testudo graeca en 1984 (En casa de unos amigos)
Pero el que realmente marcó mi infancia y en gran medida mi futuro, fue Coco. Siendo yo muy pequeño, en diciembre de 1984, cuando tenía casi 6 años (faltaban unas semanas), mi padre llegó a un puerto del sur de España proveniente de Costa de Marfil. Desde allí nos envió un regalo que iba a llegar en avión y que fuimos a recoger al aeropuerto mi hermano y yo (que no teníamos ni idea de a donde íbamos y mucho menos a por qué) con mi madre y mi tía Manu, que curiosamente le trajo y también se lo llevó, ya que se da la circunstancia de que Coco murió al día siguiente de que lo hiciera ella, en febrero de 2015.

Recuerdo que en el aeropuerto un señor (creo que un piloto o un policía, porque recuerdo vagamente un uniforme) se acercó a mi madre con una jaula de alambre rudimentaria, hecha a mano, con dos loros grises dentro. Ni idea de quien era el señor, pero me acuerdo de la jaula, de los pájaros (que por supuesto solo sabía que eran loros) y del viaje de vuelta desde el aeropuerto viendo los pájaros con asombro (también era una época en la que no había cinturón de seguridad detrás, por cierto).

Al día siguiente fuimos a comprar una jaula de aluminio y el cambio de instalación fue un autentico show, dado que teníamos miedo de que salieran volando. Entonces no sabíamos que eran pollos sacados del nido antes de aprender a volar, de hecho no sabíamos ni el tipo de loro que era y, ya puestos, tampoco el precio que pagó mi padre: un barril de cerveza vacío. Lo que era un residuo en el barco era de gran valor para la aldea del que vendió los loros a mi padre. Y la verdad es que solo la jaula artesanal ya valía mucho más que eso, porque era una obra de arte que lamentablemente se fue a la basura unos años más tarde, al limpiar el desván.

Coco y Kika, que así los llamamos, y con acierto porque eran macho y hembra, estuvieron en su nueva jaula en la cocina durante unos cuantos años. Un buen día mi madre nos echó la bronca a mi hermano y a mí por haber subido a casa a la perra que mi tío tenia en el patio, porque la había oído ladrar en la cocina. Resultó que Kika había aprendido a ladrar imitándola. Curiosamente Coco no aprendió nunca ninguna palabra y tampoco sonidos, aunque por las noches les poníamos cintas de casete con el mensaje "hola lorito" repetido hasta aburrir.

Coco en la pajarera del desván
Aún siendo hermanos (es la suposición más acertada) se aparearon algunas veces cuando llevaban ya unos dos o tres años en casa. Kika apareció una mañana muerta, con un bloqueo ovárico. Yo ya tendría unos 8 años. Curiosamente no hay una sola foto suya, sólo de Coco, que se quedó viudo desde entonces, aunque tuvo varios "amigos con plumas" a los que chillar a lo largo de su vida, desde canarios (incluida una horriblemente desplumada llamada "La Coño", porque todo el mundo que la veía decía "coño, que pájaro mas feo") hasta periquitos y diamantes mandarines. A principios de los 90 entraron en mi vida dos loros de Senegal, Poicephalus seneganus, y algunos Agapornis rosicollis con los que compartió el desván cuando mi padre nos hizo unas pajareras en él. Pero sin duda su "relación" mas larga fue con la perra yorkshire que tuvimos, Chispa, dado que "se amenazaban" mutuamente cuando hacíamos caso a Coco en vez de a ella. Aún así nunca se tocaron. Como nunca aprendió a volar, Coco estaba suelto encima de su jaula y, se daba paseos por la encimera de la cocina. Incluso se echaba la siesta en ella. En aquellas ocasiones en que se bajaba al suelo se alejaban el uno del otro, como si nunca se hubieran amenazado mutuamente.

Lo malo es que Coco llegó cuando yo aún era muy niño. De hecho apenas hay fotos de aquella época. Al principio nadie sabía bien cómo cuidar de él y su alimentación durante los primeros años era a base de pipas de girasol y cacahuetes crudos, que le encantaban. Al adquirir algunos pájaros, comencé a darle algunas de sus mezclas de semillas y afortunadamente siempre comió un poco de fruta, sobre todo le dábamos de las que comíamos nosotros y cuando yo ya tenía unos 12 años empezamos a darle también un buen pienso para loros pero ya era un poco tarde y no pudimos evitar que tuviera gota por el exceso de pipas.

LOROS Y SIMILARES - COTORRAS PAPAGAYOS - CACATUAS - PERIQUITOS - CRIANAZA Y CUIDADOS - LIBROS (Libros de Segunda Mano - Ciencias, Manuales y Oficios - Biología y Botánica)Posiblemente durante el primer año de Coco en casa mi madre compro un libro para aprender a cuidar de los loros. Ese sería el primer libro de animales "serio" que tuvimos en casa y sin duda el que me marcaría para siempre. Aún conservo ese ejemplar de "Loros y similares" del duque de Bedford. La primera edición de Hispano Europea que salió por esas fechas. Me lo leí entero con unos 9 o 10 años, quizás un poco menos. Gracias a este libro aprendí mucho sobre loros y sobre biología. Así descubrí que Coco había llegado siendo apenas un ejemplar de 6 meses de edad, dado que cuando llego tenía el pico muy claro que los ojos grisáceos en vez de con el color amarillo de los adultos. Sin embargo vi algo en el libro que no encajaba con lo que yo veía en casa. Los loros grises africanos tienen el pico negro y la cola roja... Pero mi Coco no. Por mucho tiempo que hubiera pasado el pico seguía siendo color carne y la cola no era roja en absoluto sino más bien granate. Eso me estuvo comiendo la cabeza durante mucho tiempo. Hoy en día con el acceso Internet cualquiera puede encontrar la información en 5 minutos, pero en aquella época hacía falta dedicar tiempo para leer y buscar información. Y lo hice. Realmente no recuerdo dónde lo descubrí, quizá en el propio libro del duque de Bedford, o en alguno de los que poco a poco entraron en mi biblioteca, pero poco después descubrí que Coco no era un gris africano al uso (Psittacus erithacus erithacus), sino un loro gris cola de vinagre (Psittacus erithacus timneh), una subespecie diferente. Gracias a eso descubrí el concepto de subespecie, y en cierto modo se me presentó un mundo lleno de cosas por descubrir sobre los animales. Por supuesto el grandísimo Félix Rodríguez de la Fuente y su "El Hombre y la Tierra" tuvieron una tremenda influencia en que me interesara la fauna, pero Coco jugó un papel sin el cual yo no sería biólogo.


Coco no se dejaba coger con facilidad
En 2006 reuní toda la documentación que pude encontrar sobre su llegada a España. No había demasiadas fotos y en pocas se podría encontrar alguna prueba real del año. En alguna con mi hermano y yo junto al loro se dejaba claro que era finales de los 80 o principios de los 90, pero la "joya de la corona" fue una foto del 31 cumpleaños de mi tío Nani en la que sale con la jaula detrás. Ni siquiera se ve bien a Coco, pero con una fotocopia de su DNI para dejar totalmente claro el año y una inspección del SOIVRE mientras microchipaban a Coco me permitieron regularizar un animal que era "alegal" (que no ilegal) hasta entonces. Había llegado a España antes incluso de que España firmara el convenio CITES. Curiosamente lo peor fue microchiparlo, pero no para él, sino para mí. Incluso acabé tiritando por miedo de que le pasara algo.

Coco fue parte importante en mi infancia, vivió unos 30 años y con él me interesé por primera vez por la biología y, sobre todo, por la zoología.

NOTAS:
Tras escribir este texto me han llegado algunas "correcciones" de muchas de las personas que han vivido alguna historia con Coco y que mi memoria no abarcaba. Por ejemplo mi madre no fue al aeropuerto con nosotros, sino que ella venía desde Sevilla con los loros. A mi padre no le costó un barril de cerveza como llevo pensando toda la vida, sino una garrafa de aceite vacía. Y mi prima Laura, que de hecho nació dos años después de Coco, me ha recordado que Coco sí hablaba, para ella el loro decía "persiana" perfectamente.

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