La actual situación de pandemia por el COVID-19 tiene, y tendrá sin duda, una gran cantidad de consecuencias sanitarias y económicas. Todos conocemos a personas que han perdido a seres queridos por esta infección, a gente que está viviendo una auténtica pesadilla a nivel económico o, aún peor, ambas. Y sin duda esas personas pensaran que lo que voy a escribir a continuación es algo frívolo y sin importancia en comparación con lo que han vivido o están viviendo, y tendrán razón. Pero igualmente es algo que quiero escribir, con todo el respeto a esas personas.
En otro lugar, y en otros foros, podría opinar sobre las decisiones y actitudes de los políticos (de cualquier color y orientación, porque aquí no se salva nadie, y "nuestros representantes" solo representan sus propios intereses personales y partidistas) o sobre lo calladitos que están los movimientos antivacunas últimamente. Pero no es para eso para lo que he hecho este blog. Aquí vengo a hablar de zoología, y eso voy a hacer.
Ni es la primera, ni será la última, zoonosis a la que nos tengamos que enfrentar. Ha habido muchas antes: ébola, SRAS, gripe-A... algunas como el ébola llenaron periódicos porque llegaron a España, pero hubo más movimientos en la prensa porque hizo falta matar a Excalibur, el perro de la enfermera contagiada, que por los miles de muertos que hubo en África en ese brote (y eso con un niño de 2 años como paciente cero, por cierto). Tampoco se habló mucho de los brotes anteriores ni de los que ha habido posteriormente, incluso
este mismo año. Apenas alguna columna suelta en los periódicos y normalmente sin apenas una mención en televisión o radio. Da mucho que pensar sobre nuestra sociedad actual.
Pero esta vez no se trata de una epidemia, puesto que no está localizada en un único sitio, sino que se trata de una "epidemia global" lo que en epidemiología se denomina pandemia.
Se sabe cual es la fuente, los murciélagos, pero aún no se sabe cual ha sido la especie intermediaria entre los murciélagos y los humanos, la conocida como "
especie X": ¿p
angolines? ¿
algún cánido? no está claro del todo. Lo que si que se sabe es dónde se ha producido el contagio inicial. Allí donde se esperaba hace mucho tiempo que ocurriera y de donde sin duda vendrán muchas mas: un "mercado húmedo" donde se venden animales, tanto domésticos como salvajes, para consumo humano.
No tardaron mucho los movimientos animalistas y veganos en lanzarse de cabeza contra el consumo de carne, incluso hay que decir que fueron muy originales en un primer momento, con anagramas y todo.
Ahora que ha pasado el tiempo ya están aprovechando el coronavirus como excusa para pedir lo que siempre han querido: la prohibición de la tenencia y comercio de animales exóticos. Uno de sus más viejos frentes de batalla ha sido la mayor feria de compra-venta europea:
Terraristika Hamm. Es lógico que lo hagan, ya que están en contra del comercio de especies animales y por tanto es lógico que su primer objetivo sea ese.
Pero, como viene siendo habitual, mienten en los motivos por el que quieren su prohibición.
Alegan que lo hacen para prevenir la pandemia de coronavirus, cuando en esas ferias lo que hay es, sobre todo, invertebrados, anfibios y reptiles. En alguna feria en España he visto solo un pequeño porcentaje de mamíferos (y todos nacidos en cautividad) y a veces algún ave (ñandús) también nacidas en cautividad. Jamás he estado en Hamm, aunque me encantaría ir, y no puedo afirmar si hay o no aves, pero mamíferos sí que hay. Y supongo que con eso juegan desde PETA, pero en realidad supongo que les da lo mismo si hay o no mamíferos, ellos están en contra de todo el comercio, aunque sea legal.

Sin embargo los anfibios y reptiles no transmiten esta zoonosis. Trasmiten algunas zoonosis, por supuesto, y negar la evidencia sería ridículo. Además algunas pueden ser bastante serias, como la
fiebre Crimea-Congo, transmitida por las garrapatas que, sin duda, pueden encontrarse en los reptiles recién importados y que se ha instalado en España, pero no por el comercio de animales exóticos. Esas garrapatas entran cada año en nuestro país de manera totalmente natural: volando en primera clase entre las plumas de las millones de aves que migran aquí desde África. Por eso se
pide que, cuando se pasee por el campo con perros, se tomen precauciones para que no se instalen garrapatas en ellos.
Pero tampoco se se puede negar que en los reptiles aparecen algunos virus y cientos de bacterias como E. coli, Salmonella y otras muchas pueden causar enfermedades en humanos. Pero esas mismas bacterias se transmiten entre humanos, por aves domésticas o salvajes, por las mascotas "habituales" como perros y gatos o sencillamente por alimentos mal cocinados o verduras mal desinfectadas. Pero todos esos casos se previenen con higiene.
Así pues, los reptiles y anfibios ni padecen ni transmiten el coronavirus, por lo tanto ¿prohibir las importaciones legales o la venta de anfibios y reptiles evitará un nuevo caso de coronavirus? No, rotundamente no.
Cosa distinta es la importación de otros animales como murciélagos, por ejemplo, que sí lo transmiten, pero por supuesto en vez de prohibir una feria como Hamm habría que regular. Y la regulación puede implicar la prohibición de las importaciones de algunos mamíferos exóticos salvajes tal y como está prohibida la importación de aves capturadas directamente del medio natural por el Reglamento (CE) Nº 318/2007 de la Comisión Europea, de 23 de marzo de 2007, por el que se establecen condiciones zoosanitarias para la importación de determinadas aves en la Comunidad y las correspondientes condiciones de cuarentena. En este reglamento se establece que únicamente se permite la importación de aves nacidas y criadas en cautividad y que cumplan una serie de requisitos: la proveniencia de países autorizados, la existencia de un certificado sanitario y la existencia de una identificación individual de los ejemplares (es decir una anilla cerrada única).
De hecho, si desde PETA y otros colectivos animalistas de verdad quisieran enfrentarse al riesgo real de contagio de coronavirus por animales, su verdadero frente de acción tendría que ser sus propios "
intocables": los gatos. (Aunque para PETA sólo son intocables en teoría, porque
en el pasado 2019 sacrificaron casi 8 de cada 10 gatos en sus refugios).
¿De eso PETA qué ha dicho? Pues que lo gatos no transmiten la enfermedad y que se puede estar tranquilo, lo que en principio es cierto. Pero si hay que prohibir el comercio de exóticos para prevenir... ¿no habría que controlar las colonias callejeras por si al final resulta que sí que lo transmiten? Porque seamos sinceros, aún no se sabe todo sobre el Coronavirus y si al final resulta que se verifica que ese contagio gato-humano es posible, esas colonias serán el reservorio. Pero evidentemente no dirán nunca nada de eso. Los gatos son sagrados.
Y sobre este tema, en España, el PACMA dice lo mismo que PETA. Más aún, lo que quiere
es que se haga un centro de bioseguridad de nivel 4 para curar a los animales infectados, con el que afirman que se hubiera salvado a Excálibur. Eso sí, en España no hay un hospital con bioseguridad de nivel 4 para tratar a pacientes humanos, pero ellos quieren uno para perros y gatos.
De hecho sólo hay dos laboratorios de ese nivel de seguridad, en el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CISA), en Valdeolmos. Aunque sus instalaciones están catalogadas como de nivel 3 (BSL-3) dispone de dos laboratorios veterinarios de nivel de bioseguridad veterinaria 4 (NSL4 - OIE) y son, evidentemente para investigación, no para tratar animales.
Pero bueno, de nuevo los malos son los que tenemos animales exóticos.
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