Una de los lugares que más me gustan del colegio en el que trabajo es el jardín, donde cada día hay muchas especies de aves que nos acompañan y nos alegran con sus cantos. Tenerlo cerca me permite ver con frecuencia las crías de algunas especies comunes, pero no por ello menos interesantes y de vez en cuando algún pollo despistado se nos cuela por el colegio, y a quien avisan en esos casos suele ser a mí.
Este pasado martes, a falta de uno, han sido dos los zorzales (Turdus philomelos) que se nos han colado, ambos por el mismo sitio, pero a diferentes horas. Además eran ejemplares de diferente tamaño.
El primero de ellos era algo más pequeño, apenas un volantón recién salido del nido. Cuando me avisaron de que había un pájaro es porque estaban oyéndolo piar buscando a sus padres. Lo capturé en seguida y lo mantuve en un trasportín que, por pura casualidad, me había quedado vacío en una exposición que estaba dando en ese momento en el laboratorio. De hecho me tocaba hablar de los pájaros con un grupo de alumnos de primaria y me vino muy bien dejarlos con su profesor durante un momento para capturar a este pollo, porque así les podíamos contar las características de las aves con un ejemplar real. Quise soltarle inmediatamente después, pero al intentar dejarlo en los árboles se tiró al suelo dos veces, y empezando los recreos era peligroso, así que lo retuve un par de horas antes de soltarle.

Lo gracioso del caso es que apenas una hora mas tarde de soltarlo, a la hora de salir se oyó otro pájaro cantando en el mismo sitio... esta vez me costó más capturarlo porque este ejemplar ya volaba bien. Aun así una vez capturado le hice un par de fotos y le liberé en el jardín. Se fue volando tranquilamente.
Además al soltarle vi en un árbol, cerca de donde lo había liberado, al primer pollo. Supongo que sus padres estarán cerca... espero verlos volar por los jardines del colegio pronto.
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