Introducción

Con este blog pretendo tener una herramienta con la que poder hacer algunos comentarios personales sobre el cuidado y mantenimiento de animales, proyectos de cría en cautividad, noticias e investigaciones zoológicas interesantes y en definitiva temas de fauna que me resulten interesantes.

En todo caso serán mis opiniones y si alguien se siente molesto con ellas... que deje de leer el blog, porque no pretendo crear polémicas ni las voy a aceptar.

Espero que sea de vuestro interés.

martes, 12 de abril de 2022

Llegó la primavera

¡Ya está aquí la primavera! Y ha llegado fuerte. El pasado sábado, al dar de comer a los animales y ocuparme de revisarlos e ir haciendo las distintas cosillas que hacen falta cuando se mantiene una pequeña colección de bichos, me encontré con varias gratas sorpresas.

La primera de ellas es que, de los tres huevos de Rhinoclemmys pulcherrima manni que metí en la incubadora hace una semana tras un mes en diapausa, uno de ellos tiene indicios de crecimiento: burbuja y banda blanca bastante evidente. Es cierto que de los otros dos uno estaba roto y tuve que tirarlo, pero con uno que naciera ya me llevaría una alegría.

 

Poco después, mientras daba de comer a los lagartos, tuve que esperar un rato para alimentar a las Oplurus cyclurus, y por una buena causa. Para mi enorme sorpresa el ejemplar de mayor tamaño, que yo pensaba que era hembra, estaba montando a uno de los otros ejemplares. ¡Está claro que al menos tengo una pareja!. Pronto les pondré una caja de puestas para ver si la hembra se decide a poner. 

Además, y para rematar el día, me tocaba revisión de la caja de puestas de las tortugas acuáticas. En esta época suelo hacerlo cada pocos días y, aunque aún no pensé que encontraría nada, me he llevado la alegría de localizar tres huevos en perfecto estado que, por el tamaño y forma, sospechoso que son de la Cyclemys dentata.

Así que, para empezar bien la primavera, tengo ya cinco huevos de tortuga en la incubadora y 4 de gecko crestado. Ya tengo un juvenil bastante avanzado y, aunque me nacieron dos más, los perdí porque no logré que comieran la papilla y tampoco entraron al alimento vivo pese a ser del tamaño adecuado. Fue una pena, pero son cosas que ocurren cuando se tienen a animales... 



Además de estos, tengo una puesta más en plena incubación... ¡En el suelo de la jaula! Mis juveniles de Agapornis taranta han hecho nido en el suelo ya que no les puse nido, para no incentivar la cría... Pero aún así han puesto cuatro huevos en poco tiempo, aunque solo les he dejado los dos últimos, básicamente porque la hembra puso el primero de los dos delante mío y no quise molestarla y, sobre todo, para que no sigan poniendo y evitar el desgaste de la hembra. Creo que no están fecundados, pero prefiero que incube a que se desgaste poniéndo más huevos.

Y así ha empezado la primavera... Espero que siga su curso con más alegrías.

sábado, 5 de marzo de 2022

Aves y pajarera nuevas

Hace unos meses me surgió la oportunidad de hacer un pequeño anexo a mis instalaciones donde colocar las aves, separando así las jaulas de los terrarios. No lo pude hacer entonces y he tardado algo más de tiempo de lo que querría, pero recientemente he montado con mi padre esa nueva instalación en la que, además de las jaulas que ya tenía, hemos preparado una voladera de dos metros de largo por uno de ancho y unos tres metros de alto. 

El macho de Rosella

Al diseñar la pajarera decidí que sería para una pequeña muestra de aves australianas, tan ancestrales como me fuera posible, así que aparte de un par de ninfas (aunque de momento solo tengo al macho, ya que se quedó viudo hace casi un año), quise hacerme con una preciosa pareja de rosellas multicolor (Platycercus eximius) y las encargué en mi tienda de confianza, donde me las consiguieron ancestrales y sexadas en apenas tres semanas.

También he adquirido poco a poco, desde el mes de noviembre, un pequeño grupo de periquitos comunes de color ancestral, que siempre son los que más me interesan. 

Los periquitos ancestrales antes de entrar en el aviario

Soy consciente de que seguro que son portadores de mutaciones y que cuando críe con ello perderé ese color salvaje en las crías... pero espero ir haciendo selección para quedarme con aquellos que me den los rasgos ancestrales que tanto me gustan. Inicialmente me interesé por una hembra para el macho que ya tenía, pero me surgió la oportunidad de coger también cuatro pollos del año pasado prácticamente regalados. Dos de ellos no eran exactamente verdes ancestrales pero pude cambiarlos posteriormente por dos más a mi gusto, así que antes de montar el aviario ya tenía 6 ejemplares. Claro que añadiré dos hembras más en cuanto tenga la oportunidad, dado que en ese grupo de seis hay cuatro machos.

Las aves han buscado los sitios más altos desde el principio

Además, y para no dejar solo al ejemplar amarillo que mantengo desde hace mucho tiempo, le he buscado una hembra de su misma mutación, aunque esos no van a ir a la pajarera.



La verdad es que los pájaros se han adaptado sin problema. Hay espacio para todos y es una gozada verlos revoloteando por el jaulón.

Una de las codornices chinas

Y en el suelo de la misma, no podían faltar unas codornices chinas. Estas pequeñas avecillas son uno de los pájaros más simpáticos que he tenido. Y han sido unas cuantas las que he tenido desde niño, pero sigue haciéndome mucha ilusión adquirir unas pocas para la voladera.

lunes, 24 de enero de 2022

Comienzan los nacimientos de Ciliatus

Este año que empieza tengo muchas esperanzas en volver a criar con éxito varias nidadas de geckos crestados (Rhacodactylus (Correlophus) ciliatus). De los del año pasado me queda una hembra a la que he buscado pareja (para evitar consanguinidad) y el resto los regalé, aunque un par de ellos fallecieron.

A finales de año encontré la primera puesta de la temporada, un par de huevos recién puestos por mi hembra adulta enterrados bajo una capa de musgo.

La puesta de huevos encontrada bajo el musgo

Ya llevaban un mes en la incubadora cuando me encontré con una situación que podía haber supuesto un buen susto pero que al final resultó ser una alegría.

En el terrario donde tengo la pareja joven, formada por esa hembra nacida en mi colección y un macho que adquirí en octubre en Harkito reptiles en una pequeñas escapada a Madrid, me encontré la puerta mal cerrada. Me esperaba que ambos animales habrían salido del terrario y ya me veía buscándolos por todo el local desesperado, pero para mi sorpresa, al mover la hojarasca del suelo del terrario, no solo encontré a ambos animales escondidos juntos, sino que además sorprendí a la hembra poniendo el que sería el segundo huevo de su primera puesta ... de un susto a una alegria. Llevé ambos huevos a la incubadora, donde ya estaban bien desarrollados los huevos de la pareja adulta... Tíos y sobrinos en la misma caja de incubación.

Las dos puestas en incubación y mi nueva hembra

Además he tenido la ocasión de adquirir una nueva hembra a un amigo que retiraba sus ejemplares. La he juntado con la pareja joven y quizá más adelante adquiera otra para poner con la pareja adulta. En todo caso, este año he decidido intentar mejorar los terrarios de ambos animales retirando plantas de plástico y poniendo un mayor número de plantas naturales. En otros terrarios no soy capaz de mentener plantas en condiciones, sólo en el de la Geoemyda spengleri lo he logrado, y creo que la luz LED que le he colocado además de la UVB tiene mucho que ver, así que me he hecho con algunos focos LED pequeños y los he ido colocando en los terrarios, con lo que tengo una mejor iluminación para estos animales y las plantas que he colocado.

El terrario de la pareja adulta con plantones nuevos

Es verdad que yo tampoco tengo buena mano con las plantas, y seguramente acabaré teniendo que quitarlas y volver a las de plástico, o como mal menor mantener de ambos tipos, pero creo que merece la pena intentarlo. Y aunque a los animales les dá lo mismo el tipo de planta, sin duda le dan un aspecto más natural a los terrarios y también es más interesante el propio cuidado de los terrarios con un buen crecimiento de las plantas en ellos.



En todo caso he de decir que he empezado con suerte la temporada. Los dos primeros huevos que estaban en incubación tenían un aspecto tenso y a punto de eclosionar el pasado sábado, pero finalmente han eclosionado la noche del domigo y los dos primeros geckos de la temporada han nacido.

Espero que sean los primeros de muchos.

lunes, 3 de enero de 2022

Estrenando un rack

El uso de racks está muy extendido entre los aficionados, sobre todo para el mantenimiento de geckos leopardo. Es un método muy útil ya que son rápidos de limpiar, se puede alimentar a los animales con comodidad y los animales pueden estar muy a gusto incluso en condiciones "higiénicas", como papel de periódico o de cocina en vez de sustrato, por ejemplo. Aunque yo siempre prefiero poner sustrato natural, generalmente fibra de coco o tierra.


Personalmente he usado este sistema algunas veces, aunque siempre en racks sencillos hechos con cajoneras de plástico, ya que nunca me decidí a hacer un rack más complejo. Pero hace un par de meses vi un anuncio de un rack con 10 cajoneras y además con tres geckos leopardo francamente bonitos, a buen precio y a solo media hora de mi casa. Casi sin pretenderlo este año me he hecho con un buen grupo de geckos leopardo y, adquirir este rack para mantenerlos me pareció una buena idea. Lo malo es que el espacio disponible es poco, así que medí y calculé todo lo posible y hubo suerte... ¡sí que me entraba en el lugar de una estantería!. Eso sí encajaba por poco (pero por poco tiempo, que hay una ampliación del local en marcha...). Pero aun así me interesaba mucho y finalmente me decidí a comprarlo en noviembre, pero como he estado muy liado, he tenido que esperar casi tres semanas para hacerlo después de quedar en que me lo reservaban. (Gracias Antonio 😉)

Eso sí, previamente a dejarlo colocado mi "manitas de cabecera", o sea mi padre, lo ha puesto ruedas y ha añadido un estante para poner la incubadora y un terrario encima. Así lo que tenía en la estantería que he quitado, queda bien colocado de nuevo.


Los geckos leopardo no estrenaron el rack hasta unos días después de colocarlo, pero la verdad es que están muy a gusto en él.

sábado, 1 de enero de 2022

Pajareando: Gran Año 2021

Lo mismo que el año pasado, este 2021 no ha sido normal del todo. La pandemia ha puesto las cosas complicadas en varios aspectos a casi todo el mundo, en algunos caso en temas laborales, en otros personales... así que, en algo "sin importancia" como poder ver ir a ver pájaros, pues evidentemente también. 
Eso si, en enero decidí hacerme con una segunda guía de aves, ya que la que llevo en la mochila "de pajareo" que tengo guardada en el coche la tengo algo machacada, pero está perfectamente útil, así que decidí hacerme con una nueva edición y llevar la vieja con un pequeño catalejo, en la bandolera que suelo llevar siempre conmigo, de modo que no me quede sin poder ver aves en encuentros casuales.

Como de costumbre los primeros días del año son abundantes en encuentros con aves, y en apenas dos días alcancé las 20 especies y llegué a las 40 en poco más de dos meses. Curiosamente en enero vi un martín pescador en la Bahía de Santander. Hacia años que no veía uno, y fue uno de esos encuentros casuales en los que el catalejo me resultó muy útil, aunque no me fue posible fotografiarlo. Lo gracioso del caso es que, a mediados de año, localicé dos más en vuelo en el Parque de las Llamas. He estado allí cientos de veces y nunca los había visto, así que ver una pareja me resultó llamativo.

En marzo y abril apenas vi dos especies nuevas, pero una de ellas fue un grupo de zarapitos reales (Numenius arquata) en pleno paso migratorio cerca de mi casa. Me extrañé un poco al verlos en una pradera desde el coche y tuve que dar la vuelta y aparcar para poder identificarlos bien con los prismáticos, ya que estaban muy lejos.


En mayo directamente no vi ninguna especie silvestre que no hubiera visto ya en el año, pero localicé un ejemplar de pato mudo criollo (Cairina moschata) en el tejado de una nave industrial. Le seguí viendo allí varias veces desde entonces. Parecía haberse fugado y desde luego volando. Estuvo un tiempo por esa zona, aunque en julio desapareció de allí y no me lo volvería a encontrar hasta que me acerqué a las Llamas en septiembre y lo encontré entre los ánades. Al parecer se ha quedado allí con los demás patos.


En junio, casi al final del curso escolar, rescaté un par de zorzales que se habían colado en el colegio, ambos el mismo día y en el mismo sitio. Aunque eran ejemplares de diferente tamaño, no con mucha diferencia, sospecho que podrían ser de la misma nidada.


Y apenas un par de días más tarde, un pollo de paloma común se estuvo paseando despistado por el patio del colegio y tuve que rescatarlo. Al igual que los zorzales, salió volando sin problema cuando lo liberé en otra zona del jardín.

Curiosamente ese mismo día, que además fue cuando me vacunaron contra el coronavirus, vi por fin un mochuelo, aunque no a "mi vecino", que este año directamente no lo he visto (aunque sí oído), sino uno en otra zona, cerca de la casa de mis suegros.

Lo gracioso del tema es que al día siguiente, estando cerca de esa misma zona en el coche, mi hijo me dijo que había un mochuelo en el tejado de una casa... y efectivamente, en solo dos días, dos mochuelos (o quizá era el mismo), cuando llevaba un año sin ver uno.


En Julio, estando ya de vacaciones, hice alguna observación que ya esperaba, como buitres, milanos... Y además una observación totalmente casual e inesperada en Santander, donde una noche que me tuve que acercar a una farmacia de guardia se me cruzo un cárabo que salió de un árbol en la acera delante mío y cruzo la calle hasta otro árbol. 

La lechuza también apareció en mi camino en verano, en concreto el último día de agosto, sobrevolando la carretera por la que volvía a casa más tarde de lo habitual.

En octubre hicimos una escapada familiar a Madrid y, aparte de ver en vuelo a las dos especies de cotorra (la de Kramer y la argentina), vi también un par de gansos del Nilo fugados y, durante el viaje, un buen número de buitres comunes y de milanos reales. Incluso un Águila Calzada a la altura de Segovia. Pero lo que más me llamó la atención fue, estando de camino a la Warner, un gigantesco grupo de cigüeñas comunes estaban agrupándose en el suelo junto a la carretera, posiblemente para iniciar la migración. Lo más llamativo es que, aquella noche, volviendo al hotel, vimos a esos cientos de ejemplares en las farolas junto a la carretera: una cigüeña en cada farola. No pude fotografiarlas, pero me pareció muy llamativo.

En noviembre hubo una noticia ornitológica extraordinaria. Al menos tres búhos nivales (Nyctea scandiaca) se han citado en Asturias y Cantabria. Se sospecha que llegados "de polizones" en algún barco. Posiblemente desde Canadá, al coincidir con su paso migratorio. Uno de ellos llegó tan débil que fue encontrado en la playa de la Virgen del Mar y fue atendido por el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre, aunque falleció y otros dos aparecieron en Asturias.


Desgraciadamente no me fue posible acercarme a ver a este bello animal hasta Gozón, en Asturias, pero me he quedado con las ganas.

En Diciembre casi no he visto ningún ave nueva. Sé que han llegado unas cuantas avefrías y otros migradores que siempre son interesantes, pero me ha sido imposible escaparme a verlos... lo que sí he visto es un ganso indio junto a un grupo de gansos comunes en el Lago del Acebo, de Cabárceno.  Desconozco si son salvajes o fugados, aunque supongo que la segunda opción, pero igualmente han pasado a engrosar la lista ya que no llevaban anilla y puedo suponer que como mínimo son asilvestrados.

Anser indicus y Anser anser

Así que me he quedado con solo 67 especies en total este 2021, más que el pasado 2020, pero sigo sin superar los 71 de 2018... 


Veremos qué pasa en 2022.

domingo, 28 de noviembre de 2021

Tener Agapornis es absolutamente LEGAL

Estos días han salido dos noticias (que yo haya visto al menos) sobre especies invasoras que van a ser prohibidas a partir de enero de 2022. Dejando a un lado la equivocación, dado que ya están prohibidas y es en enero de 2022 el límite para tenerlas registradas, lo preocupante de dichos artículos esta en la supuesta prohibición (en 2019...) de la tenencia de Agapornis. 


Tanto en la revista Hola (que no deja reproducir textos o imágenes aún citando la fuente) o en el periódico "La Razón" se afirma básicamente lo mismo, lo que supone que su fuente es la misma y está igual de mal informada o, peor aún, pretenden desinformar a propósito vaya usted a saber con qué motivo, pero seguro que no son buenos.

Básicamente en ambos artículos se afirma que los Agapornis son especies cuya tenencia está prohibida por ser una especie en peligro de extinción. La afirmación en la noticia de la Razón (“[]lo que empezó a fomentar la caza furtiva de las razas puras en libertad[]”) o la afirmación similar de la Revista HOLA carece totalmente de sentido. 

Si bien es cierto que algunas de estas especies se encuentran en alguna categoría de protección por estar amenazados por la degradación de sus hábitats naturales, lo cierto es que no existe sobre ellos prohibición alguna debida al riesgo de comercio ilegal, dado que estas especies no sufren esta amenaza. De hecho en Europa no se importan estas aves, ni siquiera de manera legal, desde la prohibición de importación de aves a la UE de 2005. Por ello todos los ejemplares en el comercio son nacidos en cautividad desde hace generaciones y su tenencia es totalmente legal, legítima y además no supone en absoluto una amenaza para la supervivencia de estas especies, más bien al contrario; la reproducción de ejemplares puros de estas especies por parte de aficionados (por ejemplo dentro de programas con control genético como los de la asociación “Anillos del Jaral”) es una utilísima herramienta para su conservación.

Aunque todas las especies de Agapornis, excepto el cara de melocotón (Agapornis rosicollis), están incluidos en alguna categoría CITES para regular su comercio, debido a la facilidad para su cría la legislación española establece en el Real Decreto 7/2018 una excepción a la obligatoriedad de registro CITES para 5 de las 7 especies CITES que se tienen en cautividad. Las otras dos especies (Agapornis lilianae y Agapornis pullarius) son absolutamente legales siempre que sean registrados en el SOIVRE (desde enero en el MITECO) con el certificado de nacimiento en cautividad que establece dicho Real Decreto. Y por supuesto con su correspondiente anilla cerrada y federada.

                                             

De hecho, hace apenas un mes que, quien esto escribe, ha provocado una inspección de la autoridad CITES en un mayorista de Agapornis en Portugal por una consulta al SOIVRE de Bilbao sobre un Agapornis lilianae...  Si fueran ilegales, dicha consulta habría acabado de un modo muy diferente.

Así que, sin lugar a dudas, y con la legislación en la mano, los Agapornis son absolutamente legales.

lunes, 15 de noviembre de 2021

La mentira de la miel sin abejas como método para conservar a las abejas...

Una noticia reciente me ha sorprendido: "La primera miel del mundo hecha sin abejas".


No me ha sorprendido por el hecho de que haya "mieles veganas", hechas de vegetales y productos microbianos, que las hay tal y como hay "leches vegetales", "huevos veganos" o "carne vegana". Todo ello siendo consciente que ni es miel, ni leche, ni huevos, ni carne y que le ponen ese nombre para crear la idea de que es lo mismo, cuando no lo es. El hecho de que quieran alimentarse sin consumo de productos procedentes de animales me parece una idea filosófica/religiosa personal respetable aunque no lo comparto en absoluto. Y tampoco entiendo que no queriendo comer animales se esfuercen tanto en imitar los alimentos de origen animal. Quiero decir que, si quieres comer a base de vegetales, hongos y productos de origen microbiano pues se comen como son y listo, que bien buenos que están así. Pero se ve que sienten en la necesidad de hacer elaborados complejos para imitar aquello que rechazan, por algo será...  

Pero como digo, no es eso lo que me ha sorprendido. Lo que me ha sorprendido es una afirmación en la noticia que, francamente, me hace ver qué tipo de pensamiento, totalmente ignorante de la naturaleza, tienen algunos de los seguidores de estas filosofías, dado por sentado que quien ha escrito esa noticia lo es:
"Con ello, esta miel no solo se convierte en vegana, sino que abandera la sostenibilidad y la protección de estos animales que siempre se citan como claves para la conservación de los ecosistemas".

¿Abandera la sostenibilidad y la protección de estos animales? Estas afirmaciones carecen totalmente de sentido y son de hecho absolutamente falsas. ¿Cómo va a ayudar esto a la protección de las abejas? ¿Reduciendo el número de panales de abejas se van a ver beneficiadas? ¿Eso cómo se come? Pero claro, no nos quieren vender sólo la "miel vegana", lo que nos quieren vender de verdad es la idea de que las abejas están esclavizadas por los apicultores. Así que supongo que piensan que, si no se les quitara la miel no harían falta colmenas y las abejas serán libres.. 

Vamos a ver, seamos claros. Los apicultores tienen colmenas en el sentido de la estructura donde viven las abejas, y no referido a las propias abejas, aunque es cierto que se suele usar el concepto "colmena" como sinónimo de enjambre de abejas. Lo que no tienen los apicultores es a las propias abejas. Las abejas son libres de ir y venir donde les dé la gana. Un apicultor puede perder un enjambre entero de un día para otro porque el enjambre (la colmena si se prefiere) ha decidido largarse con una reina joven, por ejemplo. Y del mismo modo una colmena vacía puede tener una colonia de abejas activa en apenas unos días porque algún enjambre de abejas ha decidido entrar en ella. Es cierto que hay "trucos" para evitar que las abejas se marchen cuando su reina es demasiado mayor y deja de ser capaz de producir obreras (pondría huevos no fecundados de los que saldrían zánganos) haciendo "golpes de estado" juntando dos colmenas para que el enjambre con una hembra vieja no se marche y se una a un enjambre ya afianzado con una hembra joven. O se pueden capturar enjambres que han colonizado zonas problemáticas, como edificios, bajos de los tejados, etc... y trasladarlos a colmenas vacías, pero nada de eso garantiza que las abejas se queden.

Bastante tienen ya los apicultores con los problemas que causan las avispas asiáticas para que ahora les digan que hay que comer miel vegana para salvar a las abejas. Si de verdad se quiere proteger a las abejas, hay que comer miel natural (que no de la deshidratada artificialmente), y siempre que sea posible de cercanía, porque eso garantizará que los apicultores de tu zona tendrán beneficios por tener las colmenas y todos los beneficiaríamos de tener a esos extraordinarios polinizadores cerca nuestro. Todo lo demás, son ideas peregrinas debidas a una ideología animalistas sin criterio científico.