Recientemente ha vuelto a moverse en prensa el bulo de que los agapornis son especies prohibidas por estar en la lista de invasoras. Eso es absolutamente falso y a día de hoy, como ya he explicado anteriormente,
son totalmente legales.
Lo que no es un bulo es que, de salir adelante la ley de bienestar animal tal y como está redactada, todas las especies CITES, y entre los agapornis hay 8 especies comercializadas de las que 7 son CITES, estarían prohibidas.
La otra especie, Agapornis rosicollis, no es especie CITES pero debería pasar por un comité "de expertos" (por decir algo educado) que decida si deberían estar en la "lista positiva" o prohibidos. Hay una novena especie que jamás se ha comercializado por ser imposible de alimentar fuera de su zona de origen.
Cabe destacar que esos "listados positivos" son parciales, acientíficos y básicamente ridículos hasta el extremo de que en Holanda, existe uno para mamíferos que ha sido anulado judicialmente dos veces por eso mismo, por ser parcial y acientífico y en cuya última redacción están prohibidos los hamster rusos y las chinchillas pero se puede tener un búfalo acuático que puede llegar a 900 o 1000 kg. Lo dicho, esos "expertos" tienen de experiencia con animales alguna película Disney y poco más.
Pero sin duda los Agapornis son unas aves maravillosas que además de poder ser unas magníficas mascotas si están bien troqueladas, merecen también nuestra atención con sus comportamientos naturales.
A mí los míos me han dado muchas sorpresas a lo largo de los años. Y una de ellas ha sido hace poco, cuando me encontré con que mi pareja de Agapornis nigrigenis quedaba reducida a un macho viudo por la muerte de la hembra. O eso pensaba yo al revisar la anilla, asegurarme del sexo del ejemplar viendo la documentación y los certificados del sexaje del laboratorio...si, había fallecido la hembra, que ya llevaba conmigo unos cuantos años.
Pues resulta que a los dos días, para ver qué tal estaba el macho, abrí la tapa del nido y vi al "macho" con un huevo. Bueno, me dio que pensar, pero podría ser que la hembra pusiera un huevo poco antes de fallecer... Salvo que a los dos días tenía dos huevos y poco más tarde tres... Macho, lo que se dice macho, no era. Lo capturé, miré la anilla para asegurarme de nuevo... Y si, era el macho según la documentación y el sexaje, pero está claro que es una hembra. Así que sospecho que se cruzaron las plumas al mandarlas a sexar por parte del criador.
Pocos días más tarde, encontré a la hembra (ya está más que claro que lo es) con uno de los huevos rotos pegado al cuerpo. La nidada no estaba fecundada y se la retiré, pero le dejé el nido para que durmiera dentro, ya que siempre lo ha hecho así.
Ahora bien, la sorpresa me ha venido un poco más tarde. Al ir a dar de comer y limpiar los animales, me he encontrado con que la jaula de al lado de este ejemplar, donde lleva solo al menos un año un macho de Agapornis fischeri, estaba vacía. Mi sorpresa fue mayúscula porque las puertas estaban cerradas, pero inmediatamente se hizo visible cómo había huido el pájaro. Entre ambas jaulas solo había un separador de PVC con algunos agujeros de ventilación y para que los animales se puedan ver entre ellos. El macho había agrandado en un sólo día uno de ellos lo suficiente como para pasar al otro lado y estaba dentro del nido con la hembra de nigrigenis.
Está claro que se han emparejado muy rápido, pero me niego a criar híbridos, así que les he retirado el nido y, en cuanto me sea posible, me haré con una pareja para cada uno. Sólo espero que, esta vez, no haya errores de sexado y los pueda emparejar bien.
Pero no todo son curiosidades simpáticas sobre estas aves. Tarantino, uno de mis machos de Agapornis taranta se puso muy malo hace cosa de un mes: se caía de la percha, llevaba la cabeza totalmente desviada hacia un lado y se apoyaba constantemente en las paredes de la jaula o en la hembra. Al principio comía bien, trepaba por la jaula... Pero el problema nervioso era bastante evidente. Se había pelado parte de la frente rascándose contra el nido y las perchas, lo que hacía pensar en que un posible tumor o algo que le molesta en ese lado de la cabeza. Así me lo ha comentado Arantxa, mi veterinaria, y desde luego las posibilidades de supervivencia eran nulas aunque intentamos un tratamiento paliativo, pero tras unas semanas sin mejoría, con cada vez peor estabilidad (caía de espaldas y había que darle al vuelta) y ya sin una mínima calidad de vida, la decisión por mucho que me doliera era clara, el pobre animal no debía sufrir innecesariamente, así que ayer hube de llevarle al veterinario por última vez...
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| Tarantino apoyado en la hembra |
En uno de los últimos libros de Arsuaga que he leído, comentaba una máxima de la biología evolutiva que es indiscutible: en la naturaleza o hay plenitud o hay muerte. Solo los animales cautivos pueden llegar a viejos y sobrevivir con cierta calidad de vida, pero a veces eso no es posible y quien tiene animales debe asumirlo.