Introducción

Con este blog pretendo tener una herramienta con la que poder hacer algunos comentarios personales sobre el cuidado y mantenimiento de animales, proyectos de cría en cautividad, noticias e investigaciones zoológicas interesantes y en definitiva temas de fauna que me resulten interesantes.

En todo caso serán mis opiniones y si alguien se siente molesto con ellas... que deje de leer el blog, porque no pretendo crear polémicas ni las voy a aceptar.

Espero que sea de vuestro interés.

lunes, 15 de febrero de 2021

Una opinión sobre la protección del lobo

Recientemente se ha incluido en el catálogo español de especies amenazas al lobo ibérico (Canis lupus signatus). Especie emblemática cuyas poblaciones, por supuesto, tiene un enorme valor ecológico y deben ser protegidas, pero ¿Acaso la gestión poblacional que se estaba haciendo hasta ahora para proteger también la ganadería de la zona no era adecuada?


Y es que esta es sin duda alguna una inclusión muy polémica, especialmente dado que no se ha hecho con unanimidad y porque el criterio aplicado no ha sido demasiado claro. Las comunidades autónomas donde hay más del 90% de la población del lobo han votado en contra de que sea una especie protegida y, por tanto, deje de ser especie cinegética. Asturias, Cantabria y Castilla y León aducen, y con mucha razón, que su opinión sobre el tema debería ser tenida en consideración, dado que son ellos quiénes sufren las consecuencias de compartir el medio rural con el lobo. 
 
Merece la pena detenerse un rato y ver este documental de 2017 en el que se explica la situación de esta increíble especie y sus efectos sobre la ganadería para entender el punto de vista de todos los implicados en esta situación.


Así que ¿Es realmente el lobo ibérico una especie en peligro de extinción como sostienen los grupos ecologistas y animalistas? ¿O una amenaza constante como sostienen los ganaderos? Hace unos meses preparé el temario para las oposiciones a biólogo para el Gobierno de Cantabria (sin éxito, he de decir) y dos temas vienen a colación aquí, por supuesto el de "El Lobo en Cantabria", y el otro es el de los daños causados por la fauna. En lo que preparé y estudié entonces me baso para escribir estas líneas.

El lobo ibérico (Canis lupus signatus) es una subespecie de lobo endémica de la península ibérica. La subespecie C. l. signatus es generalmente aceptada en los ambientes zoológicos españoles, mientras que en otras regiones suelen incluirlo dentro de la subespecie nominal C. l. lupus.​ En cualquier caso, la morfometría del cráneo del lobo ibérico, el ADN mitocondrial y los microsatélites difieren de otros lobos europeos.​ En 2016, un estudio de secuencias de ADNmt de lobos modernos y antiguos indicó que en Europa, los dos haplotipos genéticamente más diferenciados forman el lobo italiano (Canis lupus italicus), y por separado, el lobo ibérico (Canis lupus signatus). No obstante no aparece reconocido como subespecie por la IUCN. Dicho de otro modo, la comunidad científica ni siquiera acepta totalmente la existencia de una subespecie propia en la Península Ibérica, como tampoco la de la subespecie italiana.

Por cierto que no hace demasiado un grupo de lobos italianos entraron por el Pirineo, y se esperaba que las posibles hibridaciones con los ibéricos aumenten la variabilidad genética de esta especie. Pero también se han dado encuentros con los ganaderos y, en pocos años, pasaron a ser un problema por los ataques a ovejas. Sin embargo, aparentemente, todos aquellos ejemplares aparecieron muertos, aunque no tengo claro cómo ocurrió.


Anatómicamente es un lobo de tamaño medio, los machos alcanzan entre 130 y 180 cm de longitud, y las hembras entre 130 y 160 cm. La altura de cruz puede llegar a los 70 cm. Los machos adultos pesan generalmente entre 35 y 50 kg, y las hembras pesan de 30 a 40 kg. En movimiento llama la atención el poderío de los cuartos delanteros en relación a la grupa, levemente caída. Tienen la cabeza grande y maciza, orejas triangulares relativamente pequeñas y ojos oblicuos de color amarillento. El hocico presenta unas manchas blancas en los belfos denominadas “bigoteras”. Su pelaje es heterogéneo, de tal forma que se describen unas franjas longitudinales oscuras o negras cubriendo la parte anterior de sus dos patas delanteras, una mancha oscura a lo largo de la cola, y otra mancha oscura alrededor de la cruz a la que se le conoce como “silla de montar”. El conjunto de estas marcas o manchas oscuras, son las que le han dado el nombre “signatus” a esta subespecie de lobo, puesto que signatus en latín significa ‘signado’ o ‘marcado’. Los lobeznos al nacer presentan tonos oscuros uniformes.

Los lobos viven en manadas jerárquicas de entre cinco y diez miembros, esta cifra varía, por la cantidad de alimento que haya en su territorio.

Ambos sexos cuentan con su propia jerarquía. Los individuos que ocupan la posición más alta dentro de ésta se denominan individuos "Alfa", los siguientes "Beta", y así sucesivamente. Los que ocupan la posición más baja se conocen como "Omega". Dentro de la dinámica de la jerarquía se presentan situaciones en las que un individuo reta a otro de posición superior por razones alimentarias o reproductivas (ya que la jerarquía gobierna también estos aspectos de la vida del lobo). Según algunos estudios (Rodríguez de la Fuente) existe una fuerte tendencia a la monogamia en las parejas de lobos. De hecho, dentro de la doble jerarquía de los lobos (la masculina y la femenina), la pareja reproductora de la manada es la dominante, es decir, el macho alfa y la hembra alfa. Los demás adultos y subadultos de la manada no se reproducirán a no ser que pasen a ocupar el puesto de dominante o que abandonen la manada para formar otra independiente.

La manada protege a los cachorros de la hembra dominante. Las camadas son de entre tres y ocho cachorros y la hembra dominante los amamanta aproximadamente durante un mes y medio. El macho dominante, que es el que se ha reproducido con la hembra, alimenta a la hembra durante este periodo. Después de que los cachorros se vuelvan independientes de ser amamantados, son alimentados generalmente por todos los miembros de la manada. Los ejemplares que están en esta fase se denominan lobeznos. Después como última fase inmadura se encuentran los lobatos, lobos jóvenes desde los tres meses a los dos años cuando alcanzan la madurez sexual y son ya denominados lobos.​

Cada manada de lobos tiene su territorio, que marca con señales olfativas como orina y excrementos para mantener alejadas a otras manadas. Aunque solo los dos ejemplares dominantes, tanto el macho como la hembra, levantan la pata al orinar, toda la manada marca el territorio con la orina y los excrementos y, además, con los aullidos. Estas llamadas, además de servirles para comunicarse entre ellos, indican a otras manadas su posición y su territorio.

Los lobos eligen el tamaño, altura, y, en menor medida, la especie de las plantas para marcar su territorio. Pero no solo por eso, pues las señales químicas fecales o de orina tienen muchas funciones. Este comportamiento demuestra lo sensibles que son los lobos respecto a cambios en su hábitat. Las manadas no invaden el territorio de otras manadas normalmente, cuando esto ocurre, se dan enfrentamientos entre ellos ya que son animales notablemente territoriales.

El lobo es uno de los pocos grandes carnívoros que existen en la península ibérica, y como depredador, se alimenta básicamente de las presas que caza, grandes herbívoros y otros mamíferos de porte menor. La mayor parte de su dieta está compuesta por presas cazadas, aunque ocasionalmente puede competir con aves carroñeras por los restos de animales que han muerto de forma natural o por accidente, así como por restos provenientes de vertederos cercanos a núcleos de población humana. También es conocido el hábito, en determinadas estaciones, de consumir alimentos de origen vegetal tales como frutos silvestres.

Félix Rodríguez de la Fuente realizó diferentes estudios para concretar la dieta del lobo ibérico en España, y según los resultados extraídos, está compuesta por grandes mamíferos (como jabalíes, corzos, muflones, ciervos...) en un 35%, ovejas en un 24%, conejos en un 14%, ratones de campo en un 9%, carroña un 7%, reptiles y aves en un 5%, insectos y vegetales un 4%, y otros carnívoros incluyendo zorros, tejones… en un 2%. Son varias las especies domésticas atacadas por los lobos, fundamentalmente ovejas, cabras, ganado vacuno. Incluso hay reportes de que estos animales llegan a alimentarse de caballos, según ganaderos de la zona sur del Duero, o de ganaderos de la Costa da Morte en Galicia.

Si se suman los porcentajes de herbívoros, ovejas, conejos y otros carnívoros el resultado es que un 75% de la dieta del lobo entra en conflicto con intereses humanos. En una época en la que la población humana era reducida y existían aún grandes espacios abiertos, libres de la injerencia del hombre, el territorio y los recursos que sostiene eran suficientes para que ambas especies pudieran subsistir con ocasionales encuentros entre ellas. En la situación actual, en la que el hombre pretende acaparar virtualmente todos los recursos como propios, la presencia del lobo resulta insostenible, salvo en los reducidos enclaves donde el desarrollo no ha llegado todavía (es decir, donde se mantiene el equilibrio natural ancestral).

 
En la Península Ibérica abundan los cérvidos salvajes y otras especies silvestres que sirven de alimento al lobo, a diferencia de las que desaparecieron en época glaciar y las que han sido reducidas a la domesticidad, como el caballo, la cabra o la vaca. Sin embargo, la existencia de estos cérvidos en libertad no basta para la supervivencia del lobo en la mayor parte del territorio, por lo que éste recurre a otras fuentes de alimento, en gran medida provenientes de la cabaña ganadera. Si el corzo es la pieza preferida por el lobo, no debemos olvidar el papel que juegan en su dieta los roedores y los lagomorfos (conejos y liebres), que varía mucho según las zonas. También otros cánidos, como perros y zorros, pueden formar parte de la dieta de un lobo ibérico, así como tejones o incluso jabalíes, si la manada tiene la suerte de encontrarlos solos.

El lobo también aprovecha la carroña como complemento de su dieta. Este comportamiento, no tan acusado en el pasado, está aumentando en los últimos años por las políticas de algunas Administraciones regionales de abandonar en cebaderos los restos de animales domésticos muertos, lo que, además de alterar la función trófica del lobo convirtiéndolo de depredador en necrófago, también hace aumentar la querencia del lobo por el ganado vivo.

Aunque es factible que los lobos se crucen con perros domésticos, estos híbridos normalmente son escasos y se dan principalmente cuando se encuentran ejemplares jóvenes de ambas especies, mientras que lo normal es que, cuando se encuentren lobos adultos con perros, los primeros ataquen y, si tienen ocasión, devoren a los segundos. De ahí que para la protección del ganado se recurra a perros de gran tamaño, como mastines. Además estos perros se protegen con collares dotados de pinchos llamados “carlancas” que son protecciones rígidas que se colocan a los mastines alrededor del cuello y que disponen de agujas punzantes para evitar los mordiscos de lobos.

Distribución y estado de conservación de sus poblaciones

Aunque históricamente se distribuía abundantemente por toda la península ibérica, en la actualidad se mantiene con poblaciones relativamente estables al norte del Duero, mientras que al sur su población es frágil y está fragmentada.

Las principales poblaciones se distribuyen por las comunidades de Castilla y León, Galicia, Cantabria y Asturias. También hay poblaciones más reducidas en zonas de montaña​ de regiones limítrofes como País Vasco, La Rioja, provincia de Guadalajara (Castilla-La Mancha) y también en el norte de Portugal. También hay algunas poblaciones en zonas de montaña del norte de Andalucía, que están aisladas de las del norte de la península ibérica, pues ambas poblaciones están separadas por la Submeseta sur, zona en la que no hay poblaciones de este animal.

Hacia 1988 se estimó que la población del lobo en España era de entre 1500 y 2000 ejemplares. En 2002 se calcularían mantendría un censo aproximado de 2000 lobos en España y en Portugal se calculaban de 300 a 400 ejemplares de lobo ibérico. Actualmente existen entre 2.500 y 3.000 lobos en España.

La presencia del lobo en España es muy desigual, mientras las poblaciones de lobo en el Sur (Sierra Morena, Sierra de Gata y San Pedro) están casi extinguidas, en el Norte (Galicia, Asturias, Cantabria y Castilla y León) el lobo ha aumentado su área de campeo y ha ido abarcando más territorio llegando a Madrid y Guadalajara. La gran población está claramente distribuida en la zona noroeste. El 93% del total se agrupan en Castilla y León, Galicia y Asturias, con algunas manadas en Cantabria y en el País Vasco. La recuperación de las poblaciones del lobo ibérico se ha consolidado en la última década hasta alcanzar las 297 manadas, de las que el 72 por ciento se han reproducido, especialmente en Castilla y León, donde la especie ha aumentado un 20 por ciento en ese periodo y hay 179 manadas, de las cuales 152 están al norte del río Duero y otras 27 al sur de este río, donde goza de especial protección de acuerdo con la Directiva de Hábitat.

El lobo en Cantabria

En 2019, según el Servicio de Conservación de la Naturaleza, se determina la presencia probable de 23 manadas en toda Cantabria, de las cuales se consideran seguras 19, y ocho de ellas son compartidas con provincias limítrofes (dos con Asturias, una con León, tres con Palencia y dos con Burgos) y un tamaño de población estimado de 171 ejemplares. Unas cifras que suponen un incremento significativo respecto al último censo de la especie realizado por el Gobierno regional en 2015 y que establecía la presencia de 15 manadas.

La mayor parte de ellas en la zona de la Reserva del Saja, Picos de Europa, Campoo y, en general, en la zona sudoeste de la provincia.

Problemática de su gestión y conservación

 Los principales problemas con los que se enfrenta esta especie en España son:

  • El incremento de la presión humana sobre el hábitat del lobo, con la desaparición continuada de zonas apartadas en las que la especie ha prosperado tradicionalmente.
  • Los incendios forestales, que, tanto de forma natural o accidental como provocada, asolan los bosques españoles y suponen una reducción de los hábitats naturales de la fauna en general, y sobre todo de los grandes mamíferos que encuentran enormes dificultades en la conquista de otros territorios de alimentación y refugio.
  • La competencia con los intereses de ganaderos y cazadores y, en ocasiones la caza ilegal.
  • El impacto que las grandes infraestructuras, principalmente autopistas y vías férreas, producen en las áreas de distribución del lobo, actuando como verdaderas barreras que aíslan grupos poblacionales y producen atropellos de forma permanente. 
Cabe destacar que los lobos no se encuentran incluidos en ninguna categoría de protección de IUCN, estando catalogada la especie como “Preocupación menor (LC)” al no reconocerse la subespecie y, además, conforme a los datos de la IUCN la población de lobo en Europa está aumentando.

La Directiva Hábitats de la Unión Europea, aprobada en mayo de 1992 y adoptada por la legislación española en diciembre de 1995, establece que la población del lobo al sur del Duero debe ser considerada especie de interés comunitario de carácter prioritario y para cuya protección es necesario designar zonas especiales de conservación. Esto ha provocado la tardía reacción de los gobiernos de Castilla-La Mancha y Andalucía, que consideran al lobo como especie estrictamente protegida y han establecido un sistema de indemnizaciones para subsanar los daños producidos por sus poblaciones, extinguidas en estas zonas.

Sin embargo, dada la situación de la especie al sur del Duero el lobo ibérico está catalogado como especie vulnerable en el Libro rojo de los vertebrados de España, y como especie casi amenazada en el Atlas de los mamíferos terrestres de España.


Los daños producidos por lobos en Cantabria
En Cantabria se tramitaron 1.193 expedientes por daños de la fauna silvestre al ganado en 2018 y casi 2.000 cabezas de ganado resultaron afectadas en los once primeros meses de 2019 por ataques de fauna silvestre, por los que el Gobierno recibió en ese periodo 1.220 reclamaciones de indemnización.
Según la información aportada por el Ejecutivo regional, la mayor parte de las cabezas de ganado afectadas —1.799 del total de 1.997 dañadas– fueron víctimas de ataques de lobo. Concretamente, éstos afectaron a 725 reses de ganado ovino, 501 de equino, 423 de bovino y 150 de caprino, lo que suman esa 1.799. 

Plan de Gestión del Lobo en Cantabria
En Cantabria el lobo es una especie cinegética cuya caza está regulada mediante la Orden MED/5/2019, de 28 de Marzo, por la que se aprueba el Plan de Gestión del Lobo en Cantabria, se consideran especie cinegética de la que se permite el control poblacional en planes anuales de caza en la Reserva Regional de Caza de Saja, y en las Órdenes Anuales de Caza. Esos controles de población se efectúan en terrenos de aprovechamiento cinegético común (Reserva Regional de Caza de Saja) y privados (cotos de caza). Los controles se efectúan, indistinta y combinadamente, con participación de personal de la administración (agentes forestales) y de cazadores autorizados.
Así, para la temporada 2019/2020, se permite que se abata el 20% de los ejemplares de la Comunidad Autónoma, por lo que se estableció un cupo de 34 lobos abatibles, desglosado en 28 ejemplares, para cazadores durante la temporada hábil cinegética, y 6 lobos, para ser abatidos por personal de la administración en acciones de control por daños a la ganadería.Orden MED/5/2019, de 28 de Marzo, aprueba el Plan de Gestión del Lobo en Cantabria
La caza de ejemplares de lobo podrá hacerse mediante la actividad cinegética ordinaria durante las batidas de jabalí o mediante actuaciones realizadas por el personal de la Dirección General de Biodiversidad, Medio Ambiente y Cambio Climático. En concreto, 28 de los 34 podrán cazarse durante las batidas de jabalí que se desarrollen durante la temporada cinegética ordinaria, tanto en la Reserva Regional de Caza Saja como en los cotos de caza que se indican en la resolución. En dichas batidas se permitirá abatir un ejemplar de lobo en cada una de ellas hasta que se alcance el cupo autorizado para cada grupo de lotes de la Reserva Regional o de cotos.
En los lotes de la Reserva del Saja incluidos total o parcialmente en el Parque Nacional de los Picos de Europa computarán para el número máximo de ejemplares autorizados aquellos que pudieran ser abatidos dentro de los municipios de Asturias y León limítrofes con dichos lotes.
Una vez alcanzado el número máximo de ejemplares autorizados para cada grupo de lotes o cotos, la posibilidad de abatir ejemplares de lobo requerirá autorización específica y motivada de la Dirección General, según lo dispuesto en la orden por la que se aprueba el Plan de Gestión del Lobo en Cantabria.
La resolución fundamenta la autorización de caza en la evolución poblacional de la especie, "que requiere de medidas de gestión de sus poblaciones, teniendo en cuenta la evolución de los daños a la ganadería en Cantabria", y considerando la movilidad de los grupos familiares de lobos, según el informe técnico del Servicio de Conservación de la Naturaleza.
Esta medida responde al "incremento notable" de la población de esta especie en los últimos años en los que la extracción por caza se ha mantenido y se han incrementado los daños ocasionados por el lobo a la ganadería.
También, por la presencia cada vez mayor de ejemplares y grupos familiares incluidos en las zonas 2 y 3 del Plan de Gestión, zonas no adecuadas para su supervivencia y que se caracterizan por la ausencia prácticamente total de ganadería extensiva, escasas presas silvestres y un alto grado de humanización del medio.

Movimientos animalistas
Los animalistas, evidentemente, han aplaudido la prohibición de la caza del lobo. Entre los movimientos animalistas al respecto destaca, como siempre que se trata del lobo, Lobo Marley, con Luis  M. Domínguez a la cabeza. La verdad es que a veces parece que tiene razón, como cuando afirma que los lobos ibéricos no se expanden más porque se están matando y por tanto no hay manadas nuevas en expansión. Pero claro, no tiene en cuenta que el lobo sí se está expandiendo pero lo que no hay son hábitats adecuados y no se asientan. En todo caso es evidente que no consideran la realidad social que implica al lobo, aunque empezaron siendo mas conservacionistas y aparentemente siguiendo criterios científicos (se definían como "un movimiento ciudadano en apoyo del mundo rural donde se asienta el lobo"), pero se ha radicalizado de un modo lamentable. De hecho lo cierto es que sus últimos comentarios sobre Félix Rodríguez de la Fuente son de vergüenza ajena. No quiere recordar que fue él quién logró sacar al lobo de la amenaza de extinción en este país al conseguir convertirlo en especie cinegética cuya caza debía ser controlada, en vez de ser considerado una amenaza que debía ser exterminada.

El Sr. Domínguez sabe bien que es cierto que Félix dijo claramente que el lobo "que el lobo vida donde pueda y donde deba vivir". 



Evidentemente Félix no era biólogo, pero era un científico (recuerdo que era doctor en odontología por una investigación sobre las similitudes entre las técnicas odontológicas y las de cetrería), mientras que el Sr. Domínguez no es ni biólogo ni científico de ninguna otra rama. Es (o era) un buen naturalista y ecologista, que no ecólogo. Y sin duda un buen divulgador al que he admirado mucho tiempo, pero que, francamente, me ha decepcionado y mucho. Tengo claro que debería ser perfectamente capaz de entender que la gestión de especies requiere de la caza en muchas ocasiones, pero no quiere hacerlo por otros intereses o ideologías personales. Todo el mundo sabe que Félix salvó al lobo de una masacre segura, lo mismo que a las grandes rapaces al reavivar el arte de la cetrería. Arte de caza que, por cierto, hoy salva miles de vidas humanas al año al proteger a los aviones de todo el mundo de las aves en los aeropuertos y también a millones de aves al proteger así a las poblaciones que viven alrededor de los mismos, porque de lo contrario las matarían directamente en las zonas de seguridad que los rodean. Arte que es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO y que los movimientos animalistas, que se retroalimentan con un plan estructurado desde Eurogroup for Animals, quieren cargarse de un plumazo, como todo lo que tenga que ver con animales (de hecho ya han prohibido la tenencia de rapaces y otras muchas aves en Bélgica, lo que además de triste, dado que muchas poblaciones bien asentadas en cautividad están muy amenazadas en la naturaleza, es desde un punto de vista científico, bastante vergonzoso).

Acciones y comentarios despectivos como el suyo hacia la gestión ordenada de la fauna hacen un flaco favor a la verdadera conservación. Prohibir la caza per se no salva especies, ni siquiera animales. ¿O acaso la gestión ordenada de fauna en los Parques Naturales, donde se acaba de prohibir la caza, implica que no se van a matar ciervos y jabalíes? Por supuesto que se van a matar... Cuando la población aumente por falta de depredación, y eso ocurrirá en poco tiempo donde no hay lobos, habrá que matar fauna. Evidentemente donde hay lobos, como en los Picos de Europa, habrá más margen y tardará algo más, pero las ovejas y vacas son más fáciles de matar... ¿Cómo se va a disminuir la población para que no se colapse la población y el ecosistema? Supongo que suena genial para los animalistas que no se cace. Quizá los ecologistas, que saben más biología, estén preocupados de las posibilidades a medio plazo. Yo soy biólogo y temo las consecuencias cuando el número de jabalíes aumenten en Monfragüe y en consecuencia aumente su depredación sobre los gazapos de conejo, huevos de codornices, perdices... Porque los depredadores amenazados como el lince o el águila imperial igual tienen menos presas disponibles. Cierto que habrá más rayones de jabalí, pero el conejo es la presa fundamental de ese ecosistema. Algo parecido me preocupa en los Picos de Europa, cuando los jabalíes aumenten habrá más encuentros con los ya de por sí escasísimos nidos de urogallo...  ¿Se acaba de dar la puntilla al urogallo cantábrico?

Habrá que controlar las poblaciones sí o sí. Dicho de otro modo, en aquellas zonas donde no se permita la caza y aumente la población, se van a matar animales a costa de los impuestos de los ciudadanos. O bien directamente caza controlada por la administración o grandes rediles donde llevar a la fauna mediante comida, rehalas de perros o cualquier otro método, y con alguien al final del pasillo de rejas con una pistola de bala cautiva como en los mataderos. Ya está pasando así en algunas ocasiones. ¿No es más ético y eficaz que haya caza regulada? Ahorra dinero al contribuyente, genera riqueza y empleo en la zona y el resultado es el mismo. Claro que esto ni se lo plantean los animalistas, y lo malo es que se legisla para ellos y con el titular les sirve. Es como con el "no a los zoos si a los santuarios" que ya he comentado anteriormente. No lo ven porque están ciegos científicamente. Alguien me dijo una vez que para ser animalista solo hay que sentir y para ser "bichero" hay que saber, y eso lleva tiempo y trabajo.

Y es que hay que ser consciente de que el lobo mata (y mucho) al ganado, pero tampoco podemos olvidar lo poco que pueden hacer los ganaderos a veces. Muchos no tienen todas las cabezas de ganado aseguradas, y eso tampoco ayuda.  Claro que eso en realidad no es culpa  de los ganaderos, sino del precio de los seguros, que con cada parte suben exageradamente y además ni siquiera cubren las pérdidas reales. Que no siempre se tienen perros de guardia o que los que se tienen no son adecuados, y que no todo el ganado se recoge de noche. Es cierto que esto último no es siempre posible, pero claro, aún habiendo zonas perimetradas no siempre es suficiente ya que se dañan y los lobos encuentran zonas por donde pasar. No es siempre posible vigilar constantemente el ganado, y tampoco es que haya mucha gente dispuesta a pasar las noches al raso vigilando y no todos tienen instalaciones protegidas en el monte, pero quizá podrían hacerse comunitarias y subvencionadas. 

Por cierto, que las ayudas para adquirir mastines preparados contra los lobos chocan con las propuestas animalistas que quieren prohibir la compra-venta de perros y gatos (y que ya han implantado en Francia) lo cual me da bastante miedo a medio plazo porque eso generará aún más problemas. Aunque claro, como lo cierto es que también se quieren cargar la ganadería, no creo que los movimientos animalistas al efecto sean beneficios nunca (ni en este ni en ningún momento).

Al único al que no podemos preguntar es al lobo, que sigue buscándose la vida, y que si se le deja se irá expandiendo, pero que ahora mismo no lo hace lo suficiente. Pero también es cierto que es una amenaza para la ganadería y por tanto para el mundo rural. Y hay que buscar un equilibrio. Eso implica que pueda y deba ser cazado para controlar sus poblaciones en zonas donde su número sea excesivo y cree problemas. Hay un principio en biología de la conservación que dice que, lo que es bueno para una especie no es necesariamente bueno para todos los individuos de esa especie, y este es un buen ejemplo. Debería permitirse la caza para salvar la especie, porque de lo contrario habrá lo que había antes: caza furtiva, venenos, trampas... la caza regulada evita eso y además crea riqueza en esas zonas. Pero eso debería incluir un mayor análisis científico a nivel nacional y no solo local, y se debería asignar un número de capturas adecuado y realista a la dinámica poblacional.

Pero no solo cazar, también permitir la expansión mediante la creación de corredores para que los lobos jóvenes puedan expandirse, tal y como ya hacen, pero con más garantías de supervivencia. Hace mucho que la población al sur del Duero, donde no se permitía su caza por ser muy escasa, está en expansión (por eso es escasa, porque aún no se ha asentado del todo), y habría que facilitar su expansión hacia el este. Sería deseable incluso la captura de ejemplares vivos para ser trasladados a zonas adecuadas donde no haya diversidad genética suficiente, como Andalucía. No demasiados animales, y tampoco muy jóvenes (más propensos a hibridación con perros, el mayor problema de esta especie en esa zona y en otras), pero lo suficiente para crear una manada reproductora viable que permita mezcla con las que allí hay asentadas y se garantice la supervivencia a medio y largo plazo de la especie allí donde hace años que no se reproduce.

Sin duda, lobo ibérico si, siempre protegido de la extinción por una gestión adecuada. Pero ganadería y mundo rural también protegida, con ayudas útiles, seguros adecuados y realistas, creación de instalaciones comunitarias si fuera preciso, subvenciones bien aplicadas para la adquisición y mantenimiento de perros de guarda (son mastines, son muchos y comen mucho)... No todo es blanco o negro, y en este aspecto tampoco.

Ojalá el pastor pueda disfrutar oyendo aullar al lobo muchos años, sabiendo que sus animales están a salvo en vez de temblar cada noche pensando en qué ocurrirá cuando oye ese aullido que, esperemos, nunca se apague.

Ganaríamos todos, los lobos y nosotros.

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